El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...

-¡Es guapisimo! - le dijo Az a Atma por encima de los gritos de la gente.
El pueblo estaba alborotado.
Atma no podía ver nada. La gente se había vuelto loca y le habían tapado la buena visión que tenía.
-Az no veo nada.
-¿Qué?
-¡Que no veo nada! Me tapa la gente.
"Esto de ser bajita es un asco".
Az le hizo un gesto para que la siguiera. Se apartaron del montón de gente y se fueron hacia la parte de atrás del castillo. Se pararon al lado de un muro.
-¿Qué estamos haciendo aquí? - le preguntó Atma.
-¿No quieres ver al príncipe? Pues vas a tener las mejores vistas, en primera fila, casi como el palco real.
-¿Qué dices?
-Que vamos a colarnos en el castillo.
Atma abrió tanto los ojos que creyó que se le saldrían de las orbitas.
-¡Estas loca!
-No. No es la primera ni la segunda vez que lo hago.
-¿Qué?
Atma no podía creerse lo que oía.
-¿Recuerdas a Monter? El chico que conocí el año pasado en las fiestas.
-Sí, el guapo. Era moreno y corpulento.
-¡Exacto! Pues trabaja como guardia de la realeza aquí, en el castillo. He ido a verlo algunas noches y me ha dejado colarme dentro del castillo. Me ha enseñado los lugares por los que me sería más fácil entrar.
-¡¿Eres consciente de lo que te harán si te cogen?!
-¡Oh no te preocupes! Monter dará la cara por mí.
-¿Cómo estas tan segura?
-Bueno... hace un año que me veo con él y todas noches me repite lo mismo. Venga vamos, el príncipe debe estar apunto de entrar.
Atma paró a su amiga antes de que hiciera la locura que tenía entre manos.
-¡Az no! - Entonces Atma volvió a encajar piezas - ¡Un momento! ¿eso era lo que estabas planeando verdad? ¡Por eso querías que te acompañara!
-Atma, mi querida amiga... siempre has sido tan lenta pensando - le dijo Az mientras le acariciaba la cabeza y le sonreía cariñosamente. Atma le apartó de un golpe el brazo.
-No me vengas con tonterías Az, ahora mismo nos daremos la vuelta y volveremos al mogollón de gente histérica. Ademas mi madre me estará buscando - se dio media vuelta y empezó a andar.
-Pues muy bien, entraré yo sola.
Cuando Atma se iba a girar para contestar a su amiga se dio cuenta de que ya no estaba.
Había saltado el muro.
-¡Az! ¡Malditas seas, vuelve!
Pero no hubo respuesta.
¿Qué iba a hacer ahora? No podía dejar que Az se metiera en problemas. ¡Era su amiga! Después de pensarlo durante cinco segundos, saltó el muro. Le costó bastante debido a su estatura. Cayó como un saco de patatas al otro lado. Se dio cuenta de que Az estaba de brazos cruzados mirándole con cara de triuenfo. Había conseguido que su amiga se colara.
-Voy a matarte por esto - le dijo Atma mientras intentaba levantarse. Tenía un dolor horrible en la espalda. Se estaba dando cuenta de que la caída no había sido tan leve como parecía.
Az le tendió la mano y le ayudó a levantarse.
-Créeme, me lo agradecerás. Ahora seamos sigilosas, debemos ser como sombras en la oscuridad.
-Que poética te has vuelto - refunfuño Atma frotándose la espalda. Drakore... que daño se había echo.
Az le hizo un gesto para que la siguiera. Cruzaron el espeso y enorme jardín hasta llegar a la zona de atrás del castillo. Había unas ventanas situadas en la parte de abajo de la pared. Se escondieron debajo de una de ellas y después de verificar que nadie las había visto, de momento, Az levantó la cabeza para mirar dentro. Las ventanas daban a una enorme cocina. No había nadie. Los trabajadores seguramente estarían saludando al príncipe. Esta era una buena ocasión para colarse dentro. Fueron hasta la puerta de la cocina que daba al jardín y la abrieron. La puerta chirrió y las dos se quedaron paradas. Quietas como estatuas, escucharon. Silencio. Nadie las había oído. A Atma el corazón le iba tan rápido que pensaba que le subiría la fiebre y empezaría a delirar. Entraron en la cocina y se quedaron en un rincón. Az miró por todos lados para segurarse bien de que estaban solas. Ni un alma se movía por la estancia. Az cogió a su amiga de la mano y la arrastro hasta otra puerta. De acuerdo, ahora era cuando la cosa empezaba a ponerse peliaguda. Al otro lado de la puerta se escuchaban voces masculinas.
"Drakore Mephisto* los guardias..." Pensó Atma frenética.
Az iba a abrir la puerta cuando su amiga la detuvo.
-Az espera por favor.
Az la hizo callar.
-Ahora no hay tiempo para volverse atrás, ya estamos dentro.
-Aun hay tiempo Az, ¡recapacita!
-No hables tan alto, nos oirán.
Az la obligó a callar y abrió la puerta. Por la pequeña rendija vio a dos hombres charlando animadamente. No llevaban ni escudos ni lanzas así que no ern guardias. Serían trabajadores de la cocina. Los hombres estaban de espaldas a la puerta. Az cerró de nuevo la puerta y se quedó unos segundos pensando. Segundos que a Atma se le hicieron eternos.
-¡Di algo! - le dijo en un susurro.
-De acuerdo - dijo Az saliendo de sus pensamientos - haremos lo siguiente. Saldremos de aquí y tú te harás pasar por mi hermana pequeña. Eres nueva en la cocina y no te has aprendido aun el protocolo, así que si esos hombre preguntas haz correctamente tu papel.
-¿Qué? ¿Y ya esta?
-Tu déjame a mi, se lo que hago.
-No, no sabes lo que haces ¡Estas loca!
-Vamos a salir tranquilamente y haremos nuestro papel, ¿de acuerdo? Así que reljáte por favor.
-¡No puedo! ¡Me has metido en boca del merceron!
-¡Basta! ¡Haz el favor de calmarte o me veré en la obligación de... de...
Az no sabía que decir para que su amiga le hiciera caso.
-Esta bien Az, no calientes mas tu joven y preciado cerebro... ya estoy relajada, salgamos de una vez - dijo Atma abriendo la puerta.
Az se sorprendió al ver la reacción de su amiga pero recobró la compostura enseguida al ver que los dos hombres se giraban y las miraban. Uno de ellos llevaba una barba bien cuidada y era corpulento. El otro era más delgado y tenía un fino bigote, sus ojos eran fríos como el hielo.
Atma y Az pasaron por delante de ellos sin inmutarse ni perder la elegancia.
-Buenos días caballeros - les saludó Az.
-Buenos días señoritas - les saludó el hombre de la barba - ¿me permitirían una pregunta?
-Por supuesto buen hombre - dijo Az con una sonrisa encantadora.
-Disculpen si soy indiscreto pero, ¿les importaría responderme quienes son ustedes, bellas mujeres, y adonde van?
-Oh por supuesto que no. Ella es mi hermana pequeña... - se quedó en silencio al darse cuenta de que no se les había ocurrido ningún nombre falso.
-Yo soy Itrenog** y ella es mi hermana Dexthora*** - dijo Atma dedicándoles una sonrisa forzada.
Los hombre miraron a las dos chicas con una mezcla de extrañeza y sorpresa.
-¿Itrenog? ¿Dexthora? - preguntó el hombre de bigote.
-Sí... nuestra madre no era muy aficionada a los nombres - dijo Az con una sonrisilla nerviosa.
El hombre de bigote las miró desconfiado.
-¿Y me permiten saber adonde se dirigen? - volvió a preguntar el hombre barbudo.
-Mi hermana... Itrenog... es nueva en la cocina y aun no se conoce el protocolo. Creía que los sirvientes del castillo debían darle la bienvenida al príncipe mezclados con el pueblo y no personalmente - dijo mirando a Atma con cara asesina. Luego les volvió a dedicar su sonrisa encantadora a los hombres.
-¿Nueva? Pues que casualidad... yo trabajo en la cocina y no habia oído que llegara nadie nuevo.
-Esque empecé ayer y con todo el lío de la llegada del príncipe Awkor seguramente no dijeron nada. Estoy acostumbrada a que se olviden de mí.
El hombre barbudo la miró con lastima.
"Pobre chica... que todo el mundo se olvide de ti debe ser duro de llevar, y mas para alguien tan joven con ganas de conocer gente y mundo"
-Si nos lo permiten, llevaré a mi hermana al sitio que le corresponde - dijo Az.
-¡Oh! No se preocupe bella dama, yo llevaré a su hermana hasta el príncipe - dijo el hombre barbudo acercandose a Atma. Esta se cogió a Az como si le fueran a llevar al campo de batalla.
-¡Oh no no! No se preocupe buen hombre, de verdad. A mi hermana no le gustan los desconocidos y seguramente intentaría morderle. Yo la llevare, gracias por su atención - dijo Az saliendo rápidamente de allí.

Los dos hombres se quedaron solos de nuevo. El hombre del bigote no las perdió de vista ni un esgundo mientras se alejaban por el pasillo.
-¿Te has creído todo lo que han dicho? - le preguntó al hombre barbudo.
-¡Vamos Forok! Son buenas chicas, confía en mí.
-Para ti todo el mundo es bueno Nonter, hasta que te pegan una puñalada en la espalda o te bebes el veneno que han puesto en tu comida.
-Tranquilo amigo, solo son dos inocentes chicas. ¿Qué pueden hacer de malo?

*Dios mío.
**En el idioma dragón significa: Sin Nombre.
***Siginifica: Extraña.

6 comentarios:

-¡No puedo! ¡Me has metido en boca del merceron!

Me encanta esa frase jajajaja

En la que se han metido, a ver ahora que pasa que está interesante la cosa!

¡Me caen muy bien esos tipos! ¡Sigue Crow! Está la mar de interesante. Tengo ganas de saber qué hacen esas dos para ver al príncipe XD

xDDD lo que hay que hacer para ver al principe eeh ? le veran? no le veran ?¿

muy bueno el capitulo, sobre todo la parte del final con los hombrecillos xD

algo que me encanta de tus relatos Cuervo, es la naturalidad de los diálogos de los personajes.
yo se que peco de florituras y eso cansa.
Tus personajes son perfectamente creíbles, sus charlas son como las que podría tener cualquiera y eso me encanta.

eso eso, quedaos con las ganas de saber más.
yo ya lo se porque tengo mucha historia que me pasó Crow
muahaha

ejejejejeje

^^ está muy bueno!!!! me gusta mucho el relato, es muy entretenido y la historia y los dialogos fluyen de forma muy natural, es muy agradable de leer.

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