El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...


El teatro del corazón ciego

El intenso sol de mediodía le dió de lleno en los pálidos ojos verdes. Se dió la vuelta entre las mantas intentando escapar de la sensación de despertar que ya comenzaba a apoderarse de sus sentidos, pero no lo consiguió.
Con un suspiro cansado abrió los ojos y se desperezó como un gato.
Cuando su mente se aclaró lo suficiente recordó que había tenido un sueño. Había sido un sueño extraño… recordaba un teatro, con bellos palcos adornados de sutiles dorados e intensos rojos, con un escenario de caoba, cortinas de terciopelo…
Recordaba un ligero sonido en el aire, opera, quizás música clásica, no lo recordaba con claridad. Y algo más, algo muy importante, estaba sola.
En aquel impresionante lugar, tan hermoso que al entrar la respiración se cortaba, ella estaba sola. Recordaba mucho más la soledad que había sentido que los pequeños detalles de aquel majestuoso teatro.

Cerró los ojos un instante conteniendo sus sentimientos antes de recordarse que el día ya había comenzado sin ella y tenía que levantarse.
La cálida manta que la había arropado durante la fría noche caía ahora al suelo, como si el sentimiento de soledad de su dueña se hubiera apoderado también de ella.
Caminó lentamente hacia el baño, tranquila, sin prisa alguna, y se metió en la ducha dejando que el agua caliente la llenara de energía.
No ocurrió esta vez.

El sueño, recurrente en su memoria, volvió a aparecer, esta vez, añadiendo suaves matices que antes no había notado.
Un piano de cola, negro como la noche, hermoso y pulcro.
Un pequeño baúl de aspecto nacarado.
Un antifaz y una capa tirados en el suelo, plateados, como el reflejo que la noche anterior creaba la luna sobre la laguna del parque.
Golpeó los azulejos de la pared al recordar la noche anterior. Una lágrima cayó por su cara juntándose con las demás gotas de agua en el sumidero. La miró sin ver mientras intentaba alcanzar la toalla desde la ducha.
Su toalla verde oscuro, su favorita, igual que la manta que la había cobijado aquella noche. Todas sus cosas favoritas habían sido colocadas estratégicamente por ella la noche anterior antes de meterse en la cama y deshacerse en lágrimas silenciosas.
Su anciana tía, una mujer con la que ni siquiera tenía un parentesco de sangre, pero que era parte esencial en su vida, había muerto el día anterior.

Y su novio… golpeó de nuevo los azulejos con furia, como si ellos fueran el objeto de su intenso odio. Su novio, quien creía que era el mejor de los hombres mientras la consolaba por su perdida, era el peor ser humano del mundo. A sus espaldas, mientras hablaba con sus amigos, se había burlado de su dolor. Había escenificado cada uno de sus gestos al conocer la dolorosa noticia como si se tratase de una comedia teatral.

Teatro… de nuevo el sueño acudió a su mente.
Su tía siempre le decía que debía hacer caso a sus sueños, pues ellos eran el reflejo de aquello que mas deseaba. Solo tenía que saber interpretar que era lo que deseaba, aquello que ni ella misma sabía con certeza.

Se secó las lágrimas en un simple gesto y salió del baño para secarse con rapidez y vestirse.
Se sentó delante de su caballete de pintura. En él se apoyaba un lienzo, blanco como lo había sido el hermoso pelo de su tía, y comenzó a mezclar los colores.

Sabía lo que quería dibujar. Aquel teatro. Ese teatro que oculto entre sus butacas o escondido entre bambalinas, poseía sus sueños, sus más fervientes deseos. La pureza que su siempre sonriente tía tenía.

Mezcló el pálido rojo con un ligero matiz de negro y este se oscureció hasta tomar el color de la sangre. Se giró y limpió el pincel antes de buscar los tonos adecuados para formar un dorado que hiciera justicia a su fantasía.
Luego el plateado del antifaz y la capa, el oscuro caoba del suelo, el suave y terso terciopelo de tonos verdes oscuro…
Su mente trabajaba febrilmente recordando cada detalle del impactante teatro. Pasó horas allí sentada, observando, matizando, intentando plasmar su sueño en el cuadro.

Sus ojos comenzaban a cerrarse cuando el timbre de la puerta sonó, sobresaltándola, sacándola del trance en el que había estado sumida durante horas.
Se resistió a levantarse, no queriendo mostrarse ante nadie, con el pelo sujeto en un moño ya casi deshecho del que se deslizaban largos mechones de castaña cabellera, una amplia camiseta negra sin dibujos y unos vaqueros bastante desgastados y manchados por la pintura que ya no desaparecía a pesar de los lavados continuos.

El timbre volvió a sonar, pausado, no insistente, y ella por fin se levantó. Abrió la puerta sin observar a través de la mirilla, acostumbrada como estaba a no recibir visitas, casi había olvidado que la tenía.

Al abrir la puerta, casi quiso volverla a cerrar, pensando que era una pesadilla.
La entornó lo suficiente como para que el joven detrás de ella se permitiera hablar.

- por favor, señorita Ivals, no cierre. Me gustaría hablar con usted… de mi abuela… - su tono, al principio fuerte y grave por la iniciativa se había hundido poco a poco con cada sílaba que pronunciaba – por favor…

Eve dejó la puerta abierta como signo de invitación y cruzó la sala en dirección a su cuadro para taparlo con un suave lino blanco. Aquel cuatro era personal, no quería que nadie más lo viese. Solo su tía desde el cielo podría verlo.

El joven, algo incomodo con su elegante traje negro, entró en el pequeño apartamento e intentó sentarse en un aparentemente cómodo sillón.

- Señorita Ivals… - comenzó de nuevo, nervioso al ver que ella no se sentaba sino que seguía recogiendo sus herramientas de trabajo – señorita Ivals… he venido a…
- Evelyn… - respondió ella en un susurro apenas audible.
- ¿Como dice? – pregunto él, ligeramente animado al ver que al menos le escuchaba.
- Me llamo Evelyn, la señorita Ivals es mi hermana mayor, yo soy solo Evelin.
- Muy bien, discúlpeme, Evelyn. Quería hablarle sobre mi abuela Elisabeth… - el joven por fin perdió la paciencia al ver que no se sentaba – ¿¡¿podría hacer el favor de sentarse por favor?!? ¡Esto es importante!

Evelin se le quedó mirando sorprendida por el repentino ataque de furia, aunque eso le despejó la cabeza e hizo que se diera cuenta de la situación. No estaba siendo justa con el pobre hombre. A pesar de su tristeza debía sobreponerse y escuchar lo que tuviera que decirle sobre su tía Lis.

El joven miró al suelo avergonzado, y cuando levantó por fin la cabeza hacia ella, sus tristes ojos grises se posaron en ella sin dudar.

- siento mucho mi arranque de ira, Evelyn, no quería molestarla, sabía que estaría muy triste por la muerte de mi abuela… - su rostro reflejó una leve impotencia – pero ella insistió.
- ¿Ella? – respondió Eve intentando darle pie para que hablara mas claramente.
- Mi abuela Elisabeth… sabe que fue repudiada por mi familia, ¿no es así?

El tono con que el atractivo desconocido se refirió a su familia la sorprendió de nuevo, pero no dijo nada, esperando que él continuase. Solo asintió en respuesta a su pregunta.

- mi familia la repudió hace muchos años, pero, por carta, yo seguí manteniendo el contacto con ella – se detuvo, cogió aire y volvió a hablar – verá, en sus cartas mi tía me decía que tenia sueños, unos extraños sueños en los que aparecía un singular teatro que, decía, brillaba como el sol.

Eve quiso interrumpirle, viendo similitudes entre el sueño de su anciana tía y el suyo propio, pero el joven la detuvo.

- no, por favor, escúcheme antes de hablar, es importante, aunque piense que esto es solo una locura, por favor.

Contra la necesidad tan marcada a fuego en los jóvenes rasgos, Eve no pudo luchar. Volvió a asentir sin pronunciar palabra, dispuesta a escuchar a donde llegaba todo aquello.

- el teatro tenia un piano de cola, negro y brillante, y en sus cartas decía que una joven hermosa tocaba en él. No me dijo quién era la joven hasta su última carta. Quizás ni ella misma lo supo hasta entonces. Pero lo cierto es, que tres días antes de morir, mi abuela escribió esta carta. Por favor, quiero que la lea con atención – dijo, y le tendió un trozo de papel de color blanco con una escritura que en otro tiempo debió ser hermosa y bien cuidada y que ahora solo era intranquila y temblorosa.
Cogió aire antes de tender la mano hacia la carta.
Al cogerla sus dedos rozaron con los del hombre y se dio cuenta de que no sabía siquiera su nombre.

- aun no me ha dicho como se llama usted… - dijo, apenas con un hilo de voz.
- Si mi abuela esta en lo cierto, no tendré necesidad de decírselo, usted misma lo sabrá cuando acabe de leer la ultima voluntad de mi abuela… - susurró el, misterioso.

Eve le miró con curiosidad antes de posar sus pálidos ojos sobre el papel.
La carta decía:



Querido niño,
Se que dije que estaría contigo mas tiempo, pero temo que no será suficiente para que puedas venir a verme, cuando tu llegues yo ya no estaré aquí. Viste de luto por mi y ve a ver a mi joven amiga Evelyn Ivals, la joven que ahora se, aparecía en mis sueños como un ángel blanco al piano.
Te he visto de nuevo en el sueño, mi querido niño, a su lado, con una larga capa y un hermoso antifaz plateado, rozando sus largos cabellos castaños con dulzura.
Se lo que ha pasado con tu prometida, lo se, aun antes que tu mismo, te ha abandonado, y ella ha dejado a su novio… bueno… le dejará, cuando yo ya haya muerto.

Se que aun intentas, querido niño, recordar aquel sueño que te tortura, pero no lo intentes, ya lo has alcanzado y ya no necesitas recordarlo. Ya no sufrirás más por él.
Ella cuidará de ti al igual que tu cuidarás de ella.
No te extrañes por mis palabras, niño, pues cumplirán tu futuro, como siempre han hecho, siempre que ella te acepte. Ella decidirá si deja entrar a alguien en su teatro vacío.
Porque sí, amor mío, mi preciosa niña, sé lo de tus sueños, sé de tu soledad, y quiero que la olvides y que seas feliz. Solo deseo eso para vosotros, que me habéis amado más de lo que jamás pudo amar nadie a una anciana como yo.

Mi vida se apagará en tres días y en cuatro os encontrareis. Os deseo de corazón que seáis tan felices como yo lo he sido con vosotros. Aunque a uno solo le haya conocido por dentro y al otro por fuera.

Calidez desde mi corazón,
Elisabeth.


Un pañuelo suave, de tela, la desconcentró de la carta, ahora ligeramente mojada por sus propias lágrimas, el hombre se había acercado a su lado dejando la oscura chaqueta del traje tirada en el sillón.

- no llores, Eve, no llores, ella no querría verte triste – le dijo con un bajo susurro de tenor y un suspiro en su oreja – no llores.

Eve le miró a los ojos, aun con las lágrimas cayendo por sus pálidas mejillas.

- Caleb… eres Caleb… - pronunció con cuidado, como si el mismo nombre se fuera a romper – Caleb…
- Te he echado de menos, Eve, ¿por qué no fuiste al teatro? Te espero desde hace tiempo, pero siempre soy invisible a tus ojos. ¿Por qué cegaste a tu propio corazón? Pensé que ya no me querías… pero Elisabeth me hizo ver que no es así, que solo tenía que esperar, tener paciencia y volverías a verme.

Los ojos pálidos de Evelyn se hicieron irreales de repente, de un verde esmeralda tan intenso que cegaría a cualquier mortal. Ya no estaba ciega, sus sueños la habían despertado, con la ayuda de un ángel. Volvía a ver a su amado y su casa, su hogar, nunca mas volvió a ser desierto y soledad, su teatro brillante observaba desde debajo del suave lino blanco como de nuevo los amantes se unían en un tierno abrazo.

8 comentarios:

¡Èsta historia me encantó cuándo la presentaste al concurso!

oooohhh!!! k bonita! No la había leído.
Me recuerda a una pelicula japonesa muy bonita k vi hace unos cuantos años. Lastima k no recuerde el titulo :'(

Muchas gracias a las dos!!
no estaba muy segura de publicar algo, porque me cuesta mucho terminar mis relatos (los largos), pero como los cortos siempre los termino pues me he decidido. de verdad me alegro mucho de que os guste^^

Tienes que publicar más, porque escribes maravillosamente. Esta historia me emocionó mucho cuando la leí. Es una magnifica joya.

Y anímate a publicar los largos, porque los comentarios motivan para continuar y acabarlos.

Es una historia super bonita ^^ yo tambien la recuerdo del foro ^^

Escribe más cosas por aquí, que escribes muy bien Laurana ^^

No teneis ni idea de lo felíz que me hace leer vuestros comentarios y sentir vuestro apoyo. espero poder escribir más cosas y terminar otras para cuando pasen los examenes de septiembre.
muchos besos a todas.

Me gustó mucho cuando lo leí para el concurso y me sigue gustando ahora. Es un relato muy hermoso, pon más de tus relatos que como dicen por aquí arriba escribes muy bien.

Sip! yo también la leí en el foro. Me parece preciosa! ^^ es cierto, escribes muy bien!

Blog Widget by LinkWithin

Sobre el blog

Bienvenidos al Templo del Ocaso...


Este es un pequeño santuario dedicado a la inspiración literaria; hogar de pequeños relatos que varias autores queremos dar a conocer al mundo y que esperamos sea del agrado de nuestros visitantes.

Así que sientanse en libertad de leer y viajar a través de nuestras historias; esperamos que cada linea los una más a nuestro trabajo, y que nos acompañen a través de ésta experiencia.


Contacta con Nosotros

Si queréis decirnos algo, podéis hacerlo en este mail

templodelocaso@hotmail.com

Copyright

IBSN: Internet Blog Serial Number 429-80-776-91 Los relatos aquí publicados pertenecen a sus respectivos autores.Queda prohibido el uso total o parcial del contenido de este blog sin el permiso de los autores.

MyFreeCopyright.com Registered & Protected Free counter and web stats * TopOfBlogsWriting Blogs - BlogCatalog Blog Directory Blogs con EÑE Templo del Ocaso

Crea tu insignia

Afiliados

Editora Digital Nimphie Image Hosted by ImageShack.us Powered by BannerFans.com Create your own banner at mybannermaker.com! Akasha Valentine

El Blog de Mavya PhotobucketCreate your own banner at mybannermaker.com!
Make your own banner at MyBannerMaker.com!

Los relatos de Vaeneria
Create your own banner at mybannermaker.com!
Mas allá de la Eternidad...

¡Afilianos! Copia nuestro código y déjanos un mensaje en el Tagboard con un link a tu sitio.

Para el cursor del ratón sobre la zona de texto y cópialo. Aunque no lo veas ya que la letra es en color blanco por defecto, el texto está ahí y lo verás al copiarlo.

Seguidores

Déjanos un Comentario :)

Las Escribanas del Templo han enviado a una mensajera: