El Templo del Ocaso

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LA FORTALEZA ROJA

I
Porque el mundo se dividió...
Xiril acompañaba las oscuras noches del mundo con su resplandor azulado y Shamor lo bañaba de luz durante el día, la armonía entre ambos dioses equilibraba la tierra y favorecía a sus seres.
Shamor tenía un dominio alegre y vivo, pero el ardiente dios deseaba algo más, pensó que sería bueno tener una consorte y tomando un fragmento de su luminosidad creó una figura femenina que le hiera compañía, la nombró Shamar y con ella tuvo descendencia mortal, los shamaran que fueron colocados en el mundo y se convirtieron en sus sacerdotes.
Xiril era el faro de la noche, las estrellas se encontraban demasiado lejos para hacerle compañía y la oscuridad que le rodeaba tan solo era disipada por su propia luminosidad, tiempo atrás, con la ayuda de Sissiél, había creado criaturas mortales a su imagen, los xirilín y las había colocado en el continente de Jalows. Pero eso no le bastaba, el dios nocturno sentía un tremendo vacío.

Shamor y Xiril tenían la costumbre de reunirse cada cierto tiempo, estos encuentros eran conocidos por los mortales como eclipses. Xiril en su extrema soledad invitaba más a su reino al dios luminoso que no a la viceversa. Pero Shamor pensó que era un buen momento para invitar a su compañero celeste. En sus visitas a Xiril jamás había llevado a su esposa, era demasiado posesivo y celoso, pero también era demasiado vanidoso y ardía en deseos de presumir de su bella esposa, ya que el dios nocturno no poseía el fuego de la creación para hacerse una compañera.
Xiril se sorprendió enormemente cuando Shamor le mostró a Shamar. La diosa luminosa le miró con tristeza mientras Shamor reía ante la sorpresa del dios nocturno.
Shamar no era feliz, Shamor la había creado a partir de la luz, pero él era un dios de fuego y la diosa sufría el horrible calor y las quemaduras de las llamas, así que cuando vio al dios de la tenue luz azulada, palabras susurradas y envuelto en una capa tejida de sueños, sintió una inmensa paz y frescor. Durante toda su existencia Xiril había sentido un vacío que nada podía llenar, pero la luz de la hermosa diosa regó ese hueco produciéndole un agradable candor.
Cuando Xiril se marchó, ambos se dirigieron una cauta mirada anhelante. El dios nocturno invitó al diurno a una siguiente reunión, con la esperanza de que esta vez llevara a Shamar con él, pero no fue así, intentando no darle demasiada importancia, Xiril sugirió que la próxima vez podía traer a su esposa ya que ella también era bien recibida. Shamor le dijo que quizá lo hiciera, pero no lo hizo. Xiril se sintió desesperanzado y notaba como el candor que la imagen de la diosa había producido comenzaba a apagarse lentamente.
Por su lado, Shamar suspiraba con el recuerdo del dios nocturno. Había pensado en pedir a su esposo que la dejara acompañarle en una de sus visitas al reino nocturno, pero Shamor ya le había explicado con burla que Xiril había sugerido que la llevara. Shamar sintió un enorme regocijo pensado en que sus sentimientos eran correspondidos, aunque también se entristeció al pensar que jamás le volvería a ver.

Pero un día se le ocurrió el modo. Con tono adulador suplicó al ardiente dios que la dejara acompañarlo en su recorrido celestial para comprobar todo su poderío. Shamor pensó que era una buena idea mostrarse ante su esposa en todo su esplendor.
Shamar sufrió unas tremendas quemaduras, pero pensó que valdría la pena si su plan surtía efecto. Y así fue. Cuando llegó el atardecer y Shamor se disponía a volver a su reino, Xiril apareció para tomar el relevo. El dios nocturno no podía creer lo que veía, pero la alegría se truncó en pesar al ver el lamentable estado de la diosa.
Dios nocturno y dios diurno se saludaron al cruzarse. Xiril pasó entre ambos sin dirigir ni una mirada a Shamar que también tubo cuidado de bajar la vista, pero el dios nocturno agitó su capa de sueños en el lado de la lastimada diosa rozándole la piel con su tenue luz azulada y refrescando y calmando el dolor de la diosa.
El día siguiente Shamar volvió a acompañar a Shamor. Las quemaduras volvieron a ser terribles, pero Shamor estaba demasiado cegado en su propia contemplación y pensando en la admiración que debía sentir su compañera para percatarse de ello. Xiril volvió a acariciarla con su luz, y deseó poder decirle que no volviera, que no se lastimara más. A pesar de saber que era el único modo de poder verse. Pero la diosa de luz volvió día tras día. Sin importarle el dolor que al fin y al cabo acababa desapareciendo por el influjo de Xiril. Llegó el día que Shamor pensó que debía invitar a su compañero celeste. Xiril sabía que esa era su oportunidad de pedir a la diosa de luz que huyera junto a él.
La noche anterior envió a una criatura del sueño para que enviara un mensaje a Shamar, era algo peligroso ya que Shamor podía detectarlo. Pero debía arriesgarse, tardaría demasiado en tener una oportunidad así y en ese tiempo el dios diurno podía sospechar, así que le envió un sueño lujurioso para intentar mantener sus sentidos embotados mientras Shamar recibía el mensaje onírico.
Xiril se presentó en el reino de Shamor y saludó a su compañero celeste fingiendo un total desinterés por su bella esposa. Pero Shamar ya había fraguado un plan y con un leve roce de las yemas de sus dedos en los del dios nocturno, se lo hizo saber.
La velada transcurrió como tantas otras, solo que Shamar se retiró antes alegando que estaba cansada, Shamor no le prestó atención, demasiado enfrascado en la conversación que mantenía con el dios nocturno. Más tarde Xiril anunció que debía marcharse, no sin preocuparse ante la falta de alguna señal de Shamar.
Pero cuando el dios nocturno recogió su capa de sueños y se la colocó para marcharse, se percató que había algo extraño, una gema de ámbar luminosa estaba prendida en el cuello. Shamor alabó el adorno en el que no había reparado a la llegada de su compañero celeste y le despidió.
Xiril se apresuró hacia su reino y al encontrarse en él, desprendió la gema y la colocó en el suelo. Ante él se materializó la diosa de luz y ambos se fundieron en un fuerte abrazo. Shamar miró a su alrededor con curiosidad por el que sería su nuevo hogar.
El palacio de Xiril a pesar de estar construido en la más absoluta oscuridad, estaba construido con un hermoso y delicado cristal que resplandecía con la misma luz que su señor. Así que cuando el dios nocturno la miró temeroso de que no le agradara, Shamar le dedicó una cálida sonrisa y le dijo: Naer dana`talear , tú y yo somos uno en la oscuridad.
Cuando Shamor fue a reunirse con su compañera y vio que ésta no estaba, la buscó por todas partes, pero Shamar no aparecía. El dios diurno se sintió desesperado y furioso. Shamor no podía marcharse del palacio por si sola, pero entonces el ardiente dios ató cabos y recordó la gema ambarina que Xiril llevaba en su capa y tanto le había recordado a los ojos de la diosa. Shamor rugió y se dirigió al reino del dios nocturno.
El rugido llegó hasta allí y Xiril supo que estaban en peligro, así que llevó a Shamar juntó a los mortales Xirilín y les pidió que ocultaran a su amada. El dios de fuego irrumpió en el reino de Xiril reclamando a su esposa.
El dios nocturno le hizo saber que Shamar no le amaba, pero Shamor la había creado y la consideraba su propiedad.
Ambos dioses pelearon encarnizadamente y esa lucha se vio reflejada en el mundo que tuvo que sufrir noches y días interminables, maremotos y proyectiles ígneos que caían del cielo. La vida en el mundo peligraba. Y la diosa de la vida, consciente de ello, interfirió en la lucha.

Sissiél era una de las diosas antiguas y pudo contener a los dos dioses.
Pero estaban demasiados furiosos y ambos lanzaron las maldiciones que convirtieron al mundo en lo que es hoy.

- Sé que guardas a Shamar con tus descendientes mortales, así que privo de mi luz al continente en el que habitan, para que su tierra se vuelva un yermo y solo sobrevivan los seres de la oscuridad-

Más tarde Xiril se arrepintió, pero la furia le llevó a invocar su propia maldición.

-Entonces yo privo al resto de la capacidad de soñar y hacer magia. Para que vivan desesperanzados y en eterno conflicto.-

Sissiél se escandalizó ante las palabras de los dos dioses, pero no podía hacer nada para impedirlo. Una inmensa tristeza se adueñó de ella, su ropa se tiñó de negro y cubrió su rostro con una capucha del mismo color.
El orgulloso dios diurno se retiró a su reino, fue consciente que la parte del mundo que no había maldecido necesitaba una noche para descansar de su fuego o la vida se extinguiría, así que decidió ocultar su luz a las horas en las que debía ser de noche.

Xiríl se reunió con Shamar y con lágrimas en los ojos le explicó lo que había ocurrido. Los Xirilín le miraron con pesar, pero La diosa luminosa sonrió y enjugó las lágrimas de su amado.

-Se que no poseo la luz de Shamor, pero la mía puede proporcionar algo parecido a un día.

Y así fue, el continente de Jalows se sumió en la oscuridad, pero en las horas diurnas Shamar resplandecía con su luz lo que asemejaba un día nublado, y aunque es cierto que los seres que gozaban de las sombras encontraron en Jalow un paraíso, Shamar logró que la vida vegetal siguiera desarrollándose y los seres que necesitaban luz se adaptaran a esta fuente mucho más tenue.
Pero en el lado luminoso, los seres sintieron los horribles efectos de carecer de sueños y magia. Los Shamarán eran los únicos que podían comunicarse con el dios diurno y le preguntaron que pasaba.

Shamor, que no se sentía satisfecho mintió a sus descendientes y les dijo que el dios nocturno había secuestrado a Shamar, ocultándola con su progenie y retirado sus dones a la mitad de la tierra. Los Shamaran se encolerizaron y prometieron que recuperarían a su madre.
A Shamor le complació esa idea, ya que él había jurado no tocar el lado oscuro.
Los shamaran viajaron hacia el continente de Jalows en busca de la diosa de luz. Nada más atravesar la frontera a la oscuridad, sintieron temor por con lo que tendrían que enfrentarse, pero cuanto más se adentraban en esa sombría tierra, más sentían la magia y la esperanza.
Cuando por fin dieron con los xirilin, se sorprendieron enormemente al topar con unas criaturas que ellos habían esperado fueran malvadas y en su lugar hallaron una raza que poseía el mismo aspecto físico que ellos, solo que los hijos de Xiril, al igual que su padre, tenían la piel azulada y los ojos y cabellos reflejaban este mismo color.
Los xirilín les recibieron con los brazos abiertos, pensando que sus primos venían a vivir al nuevo reino de su madre. Algunos shamaran dudaron, pero el resto, seguros de que el malvado dios había creado una ilusión para confundirlos, atacaron a los xirilín.
Estos no podían creer lo que sucedía, pero reaccionaron rápidamente y contraatacaron. Los shamaran se sintieron poderosos al poder usar la magia de nuevo, y la batalla fue encarnizada.
Los shamaran que no estaban seguros de si habían hecho lo correcto, se apartaron y oraron a Shamar para que les ayudara. Unos cuantos xirilin hicieron otro tanto con Xiril.
Ambos dioses aparecieron y se horrorizaron ante la escena. Gritaron al unísono y la batalla cesó, pero ya habían muerto muchos en ambos bandos.
Shamar no podía entender porque sus hijos habían hecho esto y eligió a una muchacha de entre los que la habían llamado para que se lo explicara. La diosa de luz intentó hacerles entender la verdad, pero los que habían sobrevivido de la lucha, repudiaron a su madre, aun que les gustaba volver a sentir el poder de la magia y los sueños y decidieron quedarse.

Shamaran y xirilín construyeron sendas ciudades ocultas por la magia y se atrincheraron en ellas, olvidándose del mundo y de sus parientes, sus enemigos.
Shamor vio como sus hijos también le traicionaban en favor de los dones que les confería el lado oscuro y ardió de furia. El lado luminoso, sus dominios, quedó habitado tan solo por humanos y animales corrientes. Todos los demás necesitaban la magia y los sueños para sobrevivir y se fueron al lado oscuro.

Shamor jamás olvidaría todo esto. Jamás.

continuará....

8 comentarios:

Por fiiiiiiiin!!! Por fin has subido la obra maestra!!

Wiiiiiii

Una leyenda preciosa! Me encanta, en serio, espero leer más!

Es una pasada, ya sabes, a subir más muahaha

gracias ^^
he pensado en subir dos veces por semana o así. para dar tiempo a la gente a leer.

sí, no esta mal pensado, porque si no se van acumulando las cosas....

^^ Que buena que es esta historia! es bueno que te hayas decidido a irla subiendo.

nunca me cansaré de leer esta historia :D :D

WOW!!! pensé que no sería tan buena como Eiszeit pero me equivoque!!! esta aah! super original wow. Una leyenda increible llena de emoción, odios y pasiones.
Mientras lo leía mi corazón se aceleró! de verdad!
continuare poco a poco, porque carezco de tiempo ;(
lo hare lento pero seguro ^^

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