El Templo del Ocaso

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LA FORTALEZA ROJA-II

La Leyenda de Goethia

La gente estaba expectante, Golker les había prometido un relato apasionante que provenía de la mitad oscura del mundo y esos relatos eran muy valorados en el lado luminoso. El lado oscuro resultaba un lugar fascinante pero a la vez aterrador, aquella parte del mundo no sabía lo que era la luz del sol, sus días eran un reflejo tenebroso de lo que era el lado luminoso.
Se decía que los seres que lo habitaban eran criaturas malvadas, pero todo el mundo sentía una inexplicable atracción por lo oscuro y aguardaban la preciada historia de un mundo de demonios y seres sedientos de sangre.
Golker era narrador, sabía como prender a las gentes de sus palabras y describir hechos de modo que cualquiera se sintiera trasportado en la narración.
El humano, un hombre entrado en años, sabía que pronto tendría que dejar de hacer los peligrosos viajes hacia la frontera del lado oscuro, pero a pesar que siempre describía de un modo mucho más aterrador de lo que era en realidad, adoraba aquel lugar. Jamás había osado ir más allá de la frontera en su caza de historias del lado oscuro.
Los silfilos, los elementales del aire, habían trabado amistad con Golker y ellos recogían las historias a través del viento.
Lo realmente asombroso, es que las narraciones de Golker eran hechos reales, algo aderezados por él mismo, pero al fin y al cabo, hechos que en muchos casos no eran conocidos más que por sus protagonistas, los silfilos y el propio Golker, o al menos eso es lo que le aseguraban los elementales de aire.
El humano había tenido sus sospechas sobre la veracidad de tales relatos, algunos parecían demasiado fantásticos y Golker había llegado a pensar que eran invenciones de los silfilos. Pero no importaba, aquellas historias habían conferido al narrador una reputación y posición envidiable y fueran reales o no, sus oyentes las tomaban como tal, eso era lo importante.

El auditorio de hoy confería las familias nobles de más renombre de la ciudad, y Golker sabía que debía escoger con cuidado el relato. Increíblemente, los nobles preferían las historias sangrientas y macabras, que les demostraran que el lugar del que procedían era realmente un nido de maldad. En cambio, la plebe prefería las de magia y seres fantásticos. El lado luminoso carecía de esas cosas y la capacidad de soñar, que fue arrebatada al lado luminoso hacia eras, generaba un eco en sus corazones cuando oían ese tipo de relatos.

El narrador gustaba de ambos tipos, pero para esta ocasión tenía preparada una especial que sabía sería del agrado de sus oyentes .
Antes de subir al estrado que tenían preparado para él, se alisó la costosa túnica que lucía para la ocasión y bebió una copa de vino que una sonriente criada le ofreció. Carraspeó con fuerza para preparar su voz y al hallarse frente a los nobles, les dedicó una florida reverencia y comenzó.



Un pájaro de bronce descendió de los cielos entre las nubes rojizas del atardecer. A través de sus ojos de cristal de ámbar se veía la cordillera y mientras el sol se ocultaba, un sutil aroma comenzó a llenar el aire. Era una especie de brujería salvaje, que provenía de todas partes y surgía cada cierto tiempo sin ningún motivo.

Los dioses se inclinaron para observar lo que sucedía en la cordillera.

El pájaro descendió más deprisa hasta posarse en un árbol ennegrecido por fuego, el fuerte olor de vida quemada hacía el aire irrespirable.
Un sollozo, una maldición, atrajeron la atención del ave.
En el centro de las cenizas de lo que antes fue un poblado, una chispa de vida. Una mujer de espada sollozaba y maldecía, blandiendo su arma violentamente, como queriendo herir el aire. Su cabello rojo estaba cubierto por la ceniza de los que ardieron en el fuego, al igual que su piel castaña.
“Aquel que elige el camino del dador de muerte, se vuelve insensible a ella”, decían los maestros a los futuros guerreros. Pero la muerte de su gente, de su tribu, la atroz muerte; incendió su corazón.
El pájaro profirió un chillido, la mujer alzó la vista y miró el árbol en el que se posaba. Se acercó lentamente, arrastrando la espada, desganada.
El ave aleteó y se posó en el hombro de la guerrera, pudiendo así ver lo que ella había visto. Un enorme zarpazo cruzaba de arriba abajo el robusto tronco del árbol, la ira de la mujer creció y sus ojos negros como abismos centellearon.
-Ammón- susurró.
Crispó el puño que no sujetaba su arma y varias gotas de sangre cayeron. El maléfico ser había profanado el símbolo de su clan. Las lágrimas rodaron por sus mejillas.
Alzó la vista al cielo, el pájaro se agitó y volvió a la rama. La miró a través de sus ojos de ámbar. Vio su ira, su dolor, vio su corazón y ojos ardiendo.
El sol se ocultó y las sombras comenzaron a reinar.
La mujer gritó y el desgarrador sonido inundó la cordillera. Sus seres se despertaron y los lobos aullaron para acompañarla.
Cesó el grito, dejó caer los brazos a los lados, la espada se escurrió de su mano y el impacto al caer sobre la tierra liberó el eco de los gritos de los dueños de la sangre que había saboreado. Inclinó la cabeza . Los lobos callaron, pero aún así todos los seres de la cordillera permanecieron alerta.

El ave volvió a chillar, rompiendo el momentáneo silencio que se había formado.
La guerrera alzó la cabeza, el rastro de las lágrimas en su rostro, contrastado con sus ojos negros y el cabello cubierto de ceniza, le daban un aspecto diabólico.

Algunos dioses se estremecieron al sentir su petición. “Venganza...”
“Te lo concedo guerrera” pensó uno de ellos.

Con una energía salida de la nada recogió su arma y corrió montaña arriba en dirección a la cima. El pájaro voló tras ella.
Un desgarrador aullido que haría morir de horror a los mismísimos lobos nació de la cima. Los ojos de la mujer llamearon como dos carbones ardientes, sus músculos se tensaron y aferró su espada con más fuerza.

El cielo nocturno temiendo mirar, se cubrió con un manto de nubes de tormenta. Los simultáneos rayos se convirtieron en la única fuente de luz, descubriendo un millar de sombras fantasmagóricas.
Una gran figura oscura se irguió en la cima de la montaña cuando un rayo la iluminó y ella reconoció a su enemigo. Ammón, señor de bosques y seres nocturnos, oscuro diablo lobo hematófago.

No había podido defender a su tribu, lo cual la hubiera enloquecido de no haberse presentado la oportunidad de enmendarlo. Era consciente de que él era un demonio y ella una simple mortal. Pero el que elige el camino del dador de muerte aprende a no temer nada y enfrentarse hasta el final sin retroceder.

Cruzó corriendo la distancia que les separaba, mientras la fría noche la cubría incapaz de detenerla y la sed de sangre se hizo insoportable esperando el momento de ser saciada.

La Muerte oyó la llamada y se alzó en toda su altura para dirigirse al lugar en el que se reclamaba una vida. Los demás dioses le abrieron paso y la Muerte caminó hasta que sus lechosos pies descalzos notaron el cosquilleo de la hierba húmeda. Caminó marchitando la hierba a su paso y devolviendo la vida a la que estaba marchita.

La guerrera fijó la vista en Ammón mientras subía a su encuentro. Dos luces amatista la miraron y al ver la enorme criatura a la que se pensaba enfrentar la mujer de la tribu del águila supo que ningún arma de este mundo podía dañar a esa criatura.
La espada se deslizó de su mano y la guerrera inhaló para infundirse valor. Era consciente que esa lucha debía realizarla sin armas.
Se miró las manos desnudas. ¿Qué podía hacer ella sola? Sus dedos se crisparon en recuerdo de los cuerpos calcinados, esa era su gente y ella no había podido hacer nada. Sus manos se crisparon tanto que comenzaron a semejar zarpas y su garganta comenzó a proferir el gruñido de una bestia.

Comenzó a subir la pendiente con celeridad, ansiosa por enfrentar a su enemigo.
Dos luces amatista la escudriñaban con diversión. Una insignificante vida corría hacia él sin ni un arma.
Con un rugido la guerrera se abalanzó sobre el enorme diablo lobo. El demonio rió mientras la esquivaba.
Pero la esencia de fuego había poseído a esa mujer de la tribu del águila y Ammón notó el peligro.
La guerrera se preparó para otro ataque, gruñó al lupino y flexionó las piernas mientras sus manos continuaban crispadas.
Esta vez Ammón respetó la amenaza. De su inmensa quijada caía baba sanguinolenta y amenazó a la mujer mostrándole sus poderosos caninos.
Los ojos negros de la guerrera centellearon mientras ambos giraban vigilando los movimientos del otro.
Ammón atacó , pero ella estaba preparada y aferró la quijada de la bestia. El diablo le propinó un zarpazo que destruyó su cota de maya y dejó la carne al descubierto. La sangre corrió de la herida, pero la esencia de fuego era poderosa y deseaba venganza.
La guerrera pateo a Ammón el las costillas con una fuerza inhumana.
No podía ser, un mortal no podía enfrentarse como un igual a él.
Los dos seres se abrazaron e iniciaron una sangrienta danza.
En un momento Ammón inmovilizó a la guerrera con una de sus inmensas zarpas.
La miró a los ojos mientras la baba sanguinolenta caía sobre ella.
Las agudas garras rasgaron la carne y arrancaron el ojo de su órbita. La mujer aulló de dolor.
La muerte subía por la montaña reclamando una vida.
La guerrera apretó los dientes y dirigió la visión de su único ojo hacia el diabólico ser que parecía sonreír mostrando los colmillos, mientras la baba sanguinolenta caía de sus poderosas mandíbulas.
El ojo estaba bajo su zarpa y con una ligera presión reventó, la mujer gruñó y sintió que las llamas de su odio se avivaban estrepitosamente. Crispó los puños, la oscura sangre manaba de su órbita vacía y bañaba la mitad de su rostro, hasta regar la tierra.
La muerte continuaba subiendo.
El cuerpo de la mujer estaba agotado, pero no se percataba de ello. Cuando el alma rebosa un sentimiento, nada más existe.
El diablo lobo profirió una carcajada gutural, demasiado humana para ser bestial y se preparó para recibir a su atacante.
La furia palpitaba en el pecho de la mujer, entonces otro rayo iluminó el lugar enmarcándolo para los dioses. Mientras tanto, ya se distinguía a la Muerte, que con paso lento pero decisivo, se dirigía hacia la cima con la mano extendida.
La guerrera se encorvó, flexionó piernas y brazos, su único ojo centelleó y los huesos y músculos de sus manos se tensaron al máximo. Un intenso gruñido gutural surgió de su garganta.
El diablo lobo respetó la amenaza, pero no sintió miedo. Él era Ammón, el señor de los bosque, bestias y espíritus salvajes.
Así que cuando la guerrera se abalanzó, él la esperó para recibirla en un poderoso abrazo que acabaría con ella. Los huesos crujieron alarmantemente y sintió como los órganos internos se oprimían por la presión.
Los pulmones de la guerrera se hincharon con dificultad, su corazón latía una vez cada eternidad y su ojo se tornó vacuo mientras la sangre salía en regueros por su boca abierta.

La Muerte se detuvo en su camino y miró el cielo. El viento se llevó el manto de la tormenta y la luna Xiril parpadeó hasta disipar la tiniebla, mientras las estrellas- brillaban orgullosas en mitad del infinito.
La Muerte siguió caminando.

8 comentarios:

¿kien ganara?....

ya lo sabes pendona XD
te ha faltado el "chan chan chaaaan"

yo también lo se muahahah

es una historia muy emocionante la de Goethia ^^

moreee

Si!!!!!!! La historia de Goethia me encanta!! es muy emocionante!! ^^ definitivamente, cada vez que paso por la fortaleza me dan ganas de leer! ^^

bueno pues: chan chan chaaaan ¿kien ganara?...
XD jajaja

Esto ya lo había leido! jejeje Me encanta esta historia! Menuda batalla, es impresionante. A ver si sigo leyendola ;)

¡Waaa!! Pon más, pon más!

Esta parte me dejó con un nudo en la garganta cuándo la leí.

pero que...°O°
la adrenalina de la batalla es casi palpable!
Mi mente lo ha representado tan claramente que parece una pelicula. Sinceramente me dieron ganas de vomitar cuando lei lo del ojo y el final cuando la abraza, tanta sangre me da nausea.
Si la muerte siguio caminando es porque aun puede ganar la "mortal" o es que va por ella. Me encanto la parte donde la muerte no solo marchita o vivo, si no que revive lo muerto.
Si al cielo de dio miedo ver, imaginate a mi. Y los diosos wow, pendientes de la lucha.

Tengo unas ganas enorme de echarme el proximo capi, pero me tengo que ir a un campito u.u
Que yo prefiero quedarme pero es reunion familiar, ni modo, por lo menos se que la historia no se va a ninguna parte, me va a esperar ;D

Saludos! y aah! te admiro mucho.

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