El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...

La Fortaleza Roja-V


La pequeña vio las manos metálicas alzarse hacía el cadavérico rostro y como con suavidad se lo arrancaba. Sus ojos se desorbitaron, pero pronto vio que aquel horrible aspecto ocultaba otro.
El jinete sacudió la cabeza para despegar el negro cabello que se le había pegado al rostro a causa del sudor y volvió a mirarla.
Esta vez, la niña pudo ver un hermoso y pálido rostro masculino. Que aun que seguía poseyendo los ojos rojos, le dedicó una sonrisa rebosante de amabilidad y le tendió la mano.
La niña seguía asustada, sabía que había demonios que podían adoptar cualquier forma que deseasen.
En ese momento, el equino dio unos pasos por si solo e inclinó la metálica testa hacia la roja cabellera.
Esta notó el aliento del animal y se estremeció. Notó unos tironcitos y algo que la cosquilleaba, sorprendida levantó la vista y desde ese ángulo vio lo que en realidad se trataba de un caballo negro normal, que se estaba comiendo las hojas que se le habían prendido en el pelo durante su frenética huída.
Las cosquillas la hicieron sonreír y el jinete también lo hizo, agitó la mano que aún mantenía tendida hacía la niña.
Esta vez no dudó, se puso en pie despacio y alargó una de sus morenas manitas a la del guantelete.
El jinete de los ojos rojos la levantó con una sola mano sin ningún esfuerzo y la sentó delante de él. No volvió a colocarse el diabólico yelmo, lo cual la niña águila agradeció.
La pequeña no fue consciente del frío que sentía, hasta que el jinete la rodeó con uno de sus fuertes brazos y la cubrió con parte de su capa y el calor empezó a entrar en sus ateridos huesos.

La noche era tremendamente oscura, pero los rayos de la luna Xiril atravesaban el bosque como lanzas y permitían la suficiente visibilidad.
Frainost y el ejército de la fortaleza Roja regresaban a casa.

Bordear la cordillera les hubiera hecho perder mucho tiempo, todos deseaban llegar cuanto antes y junto a la montaña Niebla había un paso que facilitaba el cruce de la cordillera.
Urrys espoleó a su montura para colocarse más cerca de Frainost.
-Nuestros hombres están impacientes por acampar capitán-
Aun que Urrys era su segundo y resultaba acertado que le llamase capitán, tan solo lo usaba como una broma personal. Él y Frainost compartían una amistad que hacía tales formalismos innecesarios.
- Lo sé- asintió el ojos de sangre- si mantenemos este ritmo pronto saldremos de este bosque maldito y podremos acampar-

Urrys no se alejó de su capitán, su compañía marchaba en la retaguardia y la visión del enorme ejército que les precedía le parecía sobrecogedor.
El bosque de Ozta estaba plagado de pequeños diablos y sombras, pero un caballero de la fortaleza roja no tenía nada que temer. En especial si se trataba de un temible ojos de sangre, la raza protegida por la diosa Muerte.
El ejercito se deslizaba entre las poderosas hayas, rompiendo el silencio de la noche.

-Urrys- Frainost detuvo su caballo y habló a su compañero sin mirarle. El yelmo le proporcionaba a su voz un tono cavernoso.
-¿Si?- Pero Urrys también podía sentirlo.
-¿No hay un poblado cerca de aquí?- Frainost seguía sin mirar a su segundo, oteaba su entorno.
Urrys reflexionó un momento y miró en dirección a la cima de Niebla.
-Creo que la tribu del águila vive cerca de la cima-

El ojos de sangre asintió y esta vez miró a su compañero, cuyos ojos grises apenas se distinguían a través de las ranuras del yelmo.
-¿Qué te dice la tierra amigo mío?-
Urrys era Gea, un elemental de la tierra y aspiró la esencia del suelo que pisaban.
-Pues que apenas puede respirar con este tufo a azufre- El Gea dijo esto con una sonrisa que el capitán no pudo ver, pero si intuir.
-Eso me parecía a mí-
El ojos de sangre volvió a mirar en todas direcciones y sus ojos rojos se encendieron con luz propia.
-Urrys. Continúa con los demás, no tardaré-
-¿No quieres que te acompañe capitán?-
-No, prefiero que estés al mando-
-¿Y si alguien pregunta?-
-Dile que ahora vuelvo-
-Muy bien capitán-
Ambos sonrieron bajo los yelmos y se sujetaron las muñecas como despedida.

Frainost se adentró entre las hayas y mucho antes de lo que le pareció normal, dejo de oír el numeroso ejercito alejándose.
Su montura relinchó al sentir la antinatural atmósfera que les envolvía y el ojos de sangre tuvo que tranquilizar al animal.
Frainost no sabía mucho sobre la tribu del águila, pero sí lo suficiente como para conocer la maldición que les perseguía desde hacía unos lustros y su percepción le hizo sospechar que esa maldición podía estar obrando en este preciso momento.
Pero no había sido eso lo que había encendido sus ojos.

Los ojos de sangre o seguidores del camino del dador de muerte, poseían la facultad de distinguir el color rojo por encima de todo lo demás. Esto les enardecía y multiplicaba su fuerza y capacidades, por eso se les valoraba tanto en batalla y también eso despertó un temor que casi les llevó a la destrucción.
En este caso, esa percepción le hizo ver algo a través del frondoso bosque, no sabía exactamente qué. Era tan rojo como la sangre, sin serlo y ese algo le atrajo irremediablemente. Debía averiguar que era.

Se adentró cada vez más, los demonios y sombras se apartaban a su paso y la maleza le abría paso respetando a la diosa que le protegía.
La fuente roja que solo alguien que perteneciese a su raza podría ver, estaba cada vez más cerca y encendía los ojos del ojos de sangre.
Cuan sorprendido se sintió cuando apartó las últimas ramas que le apartaban de su destino y descubrió una figura menuda, arropada por un cabello tan rojo que hería la vista del capitán.
El ser se movió y alzó el rostro y reconoció una niña águila, su expresión era de intenso miedo. Frainost fue consciente de su terrorífico aspecto, tanto él como su caballo iban totalmente preparados para la batalla y eso representaba la armadura completa de la fortaleza Roja. Esta inquietante armadura asemejaba el esqueleto de un demonio y este aspecto ofrecían montura y jinete.
Se quitó el yelmo para mostrarle que no se trataba de ningún demonio y le tendió una mano para ayudarla.

El ojos de sangre y la niña de la tribu del águila cabalgaban despacio en dirección a la cima de Niebla. Frainost había dudado sobre qué hacer, le había preguntado a su pequeña acompañante, pero esta no le había contestado, seguramente desconocía su idioma.
El olor era cada vez más intenso, presagiando lo que hallarían al llegar al poblado. Las hayas comenzaban a estar menos juntas, pronto saldrían del bosque y el camino hacia el poblado se haría más escarpado, pero el guerrero no se preocupó.
La montura se quejó ante el esfuerzo que implicaba subir por ese terreno y Frainost supo que había llegado el momento de desmontar. Saltó del caballo e hizo un gesto a la pequeña para que se agarrara a él, ésta temblaba de miedo, ya se distinguían las columnas de humo en las que se había convertido su poblado y la aterraba regresar a él. El ojos de sangre se percató de ello y no la depositó en el suelo, dejó que la niña águila se sujetara a su cuello y tras atar a su caballo, se encaminó hacia el destruido poblado.
La tribu del águila vivía en un lugar de difícil acceso, alejada del mundo, no le extrañaba que la pequeña no conociera el idioma común, pero tenía que llevarla, para comprobar que había pasado y dejar a la pequeña con algún posible superviviente.
Frainost tropezó un par de veces al escalar, solo podía aferrarse con una mano, ya que con la otra sostenía a la niña. Pero cuando ya estaba alcanzando la planicie en la que se hallaba el poblado, una poderosa mano le aferró de la muñeca y tiró de él. Frainost intentó zafarse, pero sabía que con la niña en brazos no podía hacer mucho y aguardó a ver a su atacante para actuar. Cual fue su sorpresa cuando fue depositado al lado de una figura conocida, la pequeña se estremeció ante la nueva presencia.

Urrys sonrió al desconcertado ojos de sangre y se cruzó de brazos.
-¿De verdad creías que te iba a dejar solo capitán?-
Frainost no contestó, demasiado sorprendido con que el gea hubiera llegado tan rápido.
Urrys pareció adivinar los pensamientos de su capitán y le miró ceñudo.
-A veces parece que se te olvida lo que soy-
Entonces Frainost cayó en la cuenta de las facultades de un gea, como fundirse con la tierra y viajar a través de ella.
Los tres caminaron hacía el pueblo que se había convertido en cenizas, los únicos cuerpos que hallaban estaban totalmente carbonizados.

-No creo que la pequeña deba ver esto-
Frainost asintió y dejó a la niña con el gea mientras él avanzaba para inspeccionar la zona.
El pueblo era pequeño, acomodado en ese pequeño plano de la montaña, todo indicaba que sus habitantes no residían en él desde hacía mucho.
El hedor era muy intenso y el azufre convenció al ojos de sangre de sus sospechas. Tropezó con el cuerpo calcinado de una mujer águila que se había precipitado hacía el exterior de su casa derribando la puerta, la miró con pesar y continuó su camino.
Tanteó las estructuras de las carbonizadas cabañas, pero sólo conseguía que se desplomaran, levantando una espesa nube de cenizas que hacía el aire irrespirable.
Cada vez estaba más convencido que era imposible encontrar supervivientes, al menos en el poblado. Lo más seguro es que los que hubieran podido salvarse hubieran huido como la niña.
Sus ojos relucían como los de cualquier criatura que es capaz de ver en la oscuridad y no pudo pasarle desapercibido el brillo de otros ojos a cierta distancia. El brillo era violeta, pero no se paró a pensar en eso, corrió en dirección a los ojos. En un instante desaparecieron, dejando únicamente el olor intenso del azufre.
-Demonio...
Frainost se dio la vuelta para reunirse con su compañero y la pequeña águila.

Urrys no dijo una palabra a la pequeña, no sólo porque dudaba que le entendiera, si no que sabía que no había palabra alguna que pudiera confortar a alguien que había sufrido una perdida tal. De todos modos posó una mano en su pequeño hombro, hasta que su capitán regresó. Ella no se resistió.

Algo en el interior de la niña de la tribu del águila broncínea cambió aquella noche, todo cuanto conocía había desaparecido y su madre no había cumplido su promesa. Un torbellino oscuro se arremolinó en su mente y todo lo que la rodeaba comenzó a parecerle muy lejano. La mano del hombre tierra era prácticamente imperceptible.
Sintió un silencio inmenso a su alrededor y el cuervo del silencio de la diosa muerte voló hacía ella, pero justo en el instante que estaba a punto de introducirse en su cabeza, dos luces le atravesaron e hicieron que se diluyera.

Los centelleantes ojos rojos de Frainost.

continuará...

3 comentarios:

Dioses ¡¡¡Frainost!!! Babas, babas, babas.

Qué hombre, por Diox, o mejor dicho, qué Sissielska, mare mía de mi líbido.

Pobre Goethia. Aunque en qué buenas manos ha caido.

mmmmmmm vaya con Frainost !!! Esto no lo había leído....

La pequeña aguila me da mucha pena, sobre todo por su madre UU es un trauma. Pero al menos cayo en buenas manos, sí.

Me gustan los ojos rojos :D y pelo negro....mooolaaa Me ha gustado mucho esta parte, aunque es un poco triste porque la pobre niña ha tenido que volver al poblado y está desolado...Me da pena, pero bueno, como dicen, está en buenas manos, que es lo que importa.

Blog Widget by LinkWithin

Sobre el blog

Bienvenidos al Templo del Ocaso...


Este es un pequeño santuario dedicado a la inspiración literaria; hogar de pequeños relatos que varias autores queremos dar a conocer al mundo y que esperamos sea del agrado de nuestros visitantes.

Así que sientanse en libertad de leer y viajar a través de nuestras historias; esperamos que cada linea los una más a nuestro trabajo, y que nos acompañen a través de ésta experiencia.


Contacta con Nosotros

Si queréis decirnos algo, podéis hacerlo en este mail

templodelocaso@hotmail.com

Copyright

IBSN: Internet Blog Serial Number 429-80-776-91 Los relatos aquí publicados pertenecen a sus respectivos autores.Queda prohibido el uso total o parcial del contenido de este blog sin el permiso de los autores.

MyFreeCopyright.com Registered & Protected Free counter and web stats * TopOfBlogsWriting Blogs - BlogCatalog Blog Directory Blogs con EÑE Templo del Ocaso

Crea tu insignia

Afiliados

Editora Digital Nimphie Image Hosted by ImageShack.us Powered by BannerFans.com Create your own banner at mybannermaker.com! Akasha Valentine

El Blog de Mavya PhotobucketCreate your own banner at mybannermaker.com!
Make your own banner at MyBannerMaker.com!

Los relatos de Vaeneria
Create your own banner at mybannermaker.com!
Mas allá de la Eternidad...

¡Afilianos! Copia nuestro código y déjanos un mensaje en el Tagboard con un link a tu sitio.

Para el cursor del ratón sobre la zona de texto y cópialo. Aunque no lo veas ya que la letra es en color blanco por defecto, el texto está ahí y lo verás al copiarlo.

Seguidores

Déjanos un Comentario :)

Las Escribanas del Templo han enviado a una mensajera: