El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...


Eran las 9:30 cuando llegaron al edificio.

-Buenas noches Jaime- saludo Marian al portero
-Buenas noches señoritas
-Algo nuevo por aquí? –le preguntó
-No nada que yo sepa, mi compañero del turno anterior no me reportó nada, así que todo está bien!.
-Ok. Jaime, Gracias.
-Por nada.

Tomaron el ascensor y subieron los ocho pisos hasta el apartamento de Marian, mientras hablaban del show

Marian abrió la puerta, y noto algo extraño, ella había apagado todas las luces y el equipo de sonido, pero la luz del cuarto principal estaba encendida, al igual que la música. No podía tratarse de un robo, no había nada fuera de lugar a excepción de dos copas de vino sobre la mesa y las risas que salían del cuarto principal.

Miró a Andrea, quien entendió y compartió su pensamiento, atravesaron el pasillo que llevaba a las habitaciones y abrió la puerta de golpe; en la cama, desnudos estaban Alex y una mujer a la que reconoció como una de las enfermeras de la clínica.

“No eso no podía pasar, eso no podía estar pasando, no a ella, no podía ser Alex”
Pero lo era, detrás suyo, Andrea miraba también anonadada y puso la mano sobre el hombro de su amiga, dándole a entender que tenía su apoyo y consuelo en ese momento.

El rostro de Marian cambió ya no era un gesto asombrado, ahora era una mascara de furia intensa.

-Tienes 15 minutos para tomar tus cosas y salir de MI casa-dijo Marian
-Marian- titubeo Alex
-No trates de decirme que no es lo que estoy pensando, porque no soy idiota, y sé muy bien cuando un hombre y una…mujer, están teniendo relaciones; créeme, éste no es un chequeo médico. Así que tienes 15 minutos Alexander o llamaré a la policía; y creo que no te interesa que el “grandioso” doctor Castillo tenga un escándalo. El resto de tus cosas, las que no te lleves, las encontraras mañana en la portería – Diciendo esto cerró la puerta de golpe y se fue con Andrea a sentarse en el sofá de la sala; no quería estar allí, pero no le daría gusto a Alex de quedarse un segundo más.

Se sentía sucia, usada, humillada; esa misma mañana había hecho el amor con el… que horrible se sentía, al recordarlo un escalofrío paso por su columna.

Andrea no sabía que decir, ni que hacer. La preocupaba la actitud de Marian, ni una lagrima, ni una palabra… estaba quieta, con la mirada de alguien a punto de asesinar a otro alguien, el rostro rojo, los brazos cruzados, la mandíbula apretada; nunca es sus tantos años de amistad, la había visto así.

Los quince minutos pasaron o tal vez fueron solo diez y Alex y su acompañante salieron de la habitación con una simple pero grande maleta, la mujer se escondía detrás de él, hasta que llegaron a la puerta.

-Vete. Le dijo Alex a la mujer, con un movimiento de cabeza, a lo que la mujer obedeció.
Marian tan solo lo miraba, hasta que llego su voz
-Vete de una vez imbécil.
-Que tonta fuiste, al pensar que me quedaría contigo, yo, el médico reconocido que soy!! Ja. Esperabas quedarte conmigo?; no le pidas tanto a la vida… “mi amor!”

Andrea que se había levantado y estaba cerca de la mesa, tomo una de las copas de vino y la lanzó hacia él, haciéndola estrellarse contra su hombro y manchando su fina camisa blanca.

-Desgraciada- le dijo a Andrea
-No tanto como tu

Marian no hizo un solo movimiento; de repente a su mente llegó una imagen de cuando era adolescente, sus amigos, por alguna inexplicable razón, que aun no entendía, la fueron dejando de lado, dejando de hablarle y pasando de ella. Y un día hablando con una de sus compañeras, Pilar; Marian se quejó.

-No entiendo-le decía a Pilar-por que ay no me hablan?, que hice yo?, o es que acaso es tan complicado que tenga amigos?
-Ay Marian- dijo Pilar en tono displicente- hay que conformarse con lo que hay, a veces queremos tener algo que no podemos, no le pidas tanto a la vida.

Claro! Como si pedir ser escuchada y un poco querida fuera pedirle demasiado a la vida, que injusto!

Marian reaccionó y vio que Andrea le hacía señales con la mano.

-Mari reacciona-
-Lo lamento- en ese momento todos lo sentimientos que tenía acumulados estallaron; las lagrimas comenzaron a caer, así como la risa histérica.

Andrea la abrazó, mientras sus lágrimas también caían

-Mari, será mejor que vayamos a mi casa
-Aja! –asintió ella sin decir nada mas pero calmándose un poco
Tomaron las cosas de nuevo, Andrea cerró la puerta y volvió a abrazarla

-Espera Princess- se detuvo Marian.
-Que pasa?
-No quiero que cuando vuelva a mi apartamento haya algo de el, y no quiero estar aquí mañana cuando venga a recoger lo que quedo, me ayudarías a recoger su basura?
-Por supuesto.

Se devolvieron; y en un par de bolsas de basura empacaron lo que quedaba de su ropa, mezclaron la ropa que estaba limpia en los cajones, con la que estaba en la canasta de la ropa sucia, sus zapatos, sus cosas del baño… todo tal como entrara en las bolsas, con tal de hacerlo rápido y no estar más allí en ese momento.
No quedo nada allí que el pudiera reclamar luego, hasta sus bolígrafos y libretas fueron empacados.

Finalmente Marian se secó las lágrimas y bajaron con tres grandes bolsa y una caja con sus libros, menos mal la mayoría estaba en su consultorio.

-Jaime, no voy a pasar la noche aquí y lo mas probable es que mañana tampoco venga, así que óigame bien, nadie, ni siquiera Alexander puede entrar, de acuerdo? Mejor dicho, en especial Alexander no puede entrar.
-Claro señorita.
-Comuníquele eso a su compañero del otro turno, en caso que Alexander insista en querer entrar, llamen a la policía y me llaman inmediatamente a mi, ni ese hombre, ni nadie que no sea yo puede entrar en mi apartamento, ok?
-Si señorita
-Este es mi numero telefónico- le dio un papel escrito- y llamen a primera hora al cerrajero de la cuadra siguiente, este es el número de el, su nombre es Carlos, dígale que es un trabajo para la amiga de la chica del sedan plateado, que recogeré las llaves después , en su local, que cambie las guardas de las dos cerraduras.
-Como usted diga.
-Gracias Jaime.

Las dos mujeres tomaron un taxi, Marian no decía nada y su único movimiento era el de darse suaves pellizcos en la mitad de su labio inferior con el pulgar y el índice derechos, era algo que hacia siempre que estaba nerviosa.
Andrea la entendía, la situación fue horrible, le parecía admirable la forma como su amiga había manejado las cosas.

Finalmente Marian habló.

-Aun no lo puedo creer, como me hizo esto? Por que? Yo lo respetaba, yo lo quería, daba lo mejor de mi misma por el, para el, y me hace esto?
-Mari, es un desgraciado, es un imbécil que encontró a una mujer noble con la cual jugar.
-Lamento que hayas tenido que ver eso Andrea
-Si! A mí también me espantó pero tal vez de no haberlo visto, me hubiera costado creerlo
-Lo se- dijo Marian suspirando-se veía tan buen hombre, con razón a veces exageraba en sus demostraciones de afecto, aparentemente era para que yo no notara sus cambios.
-Si, y yo que lo creía tan bueno.

Llegaron donde Andrea, Marian se instalo en la habitación de huéspedes

-Amiga, quieres algo?
-No Princess, te lo agradezco, hoy hiciste demasiado por mí y la verdad, lo único que quiero, es perderme en un sueño eterno
-No digas eso, aquí en la realidad hay personas que te queremos
-Gracias Princess, no sé qué sería de mi e este momento sin ti, Gracias!
-Se que quieres estar sola y te entiendo, si necesitas algo no dudes en llamarme, ok?
Marian asintió con la cabeza
Lo que quería en ese momento era quitarse la sensación de suciedad, así que se duchó, se puso uno de los camisones de Andrea y se sentó en una silla frente a la ventana.

Genial!!! De las posibilidades en su vida de que no pasara ninguna casualidad, el maldito 3 por ciento, que decía que si pasarían, tenia que ocurrir en tan solo dos días. ¿Dónde carajos quedaba el 97 por ciento restante que decía que no?
Nunca le volvería a creer a las estadísticas, Nunca!

1 comentarios:

Impactante...no me lo esperaba... creo que es una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida, por desgracia el "amor" es así...

Pobre Marian, que desgraciado tenía por novio...pero estoy segura que eso mejorará en un futuro, estoy deseando leer más^^

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