El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...




Tenía 16 años cuando descubrí que tenía cierto grado de... poderes o extraña sensibilidad como prefería llamarlo yo.
Estaba de excursión con unos amigos de mis padres y sus hijos en el campo, en Asturias, en una zona muy cercana a un lugar donde había tenido lugar un accidente hacía muchos años en el que había muerto una familia completa, dos adultos y tres niños uno de ellos de sólo 2 añitos, y del que decía en ocasiones se podía ver a una mujer que extrañamente coincidía con la descripción de la madre fallecida.

Sucedió que la noche anterior a nuestra vuelta a Madrid, he vivido casi toda mi vida en esa ciudad, decidimos, los más jóvenes, salir a dar un paseo por los alrededores y aprovechar que era la última noche para ir al pueblo y dejar a nuestros padres en casa. Mientras íbamos de camino, junto a la carretera, empecé a sentir frío y tiritar y era algo extrañísimo puesto que ese era un verano de los más calurosos que se recordaran, pero yo lo sentía y parecía ser la única.
- Que frío!! – dije mientras temblaba de pies a cabeza, al momento mis amigos me miraron extrañados.
- Claro, y en Alaska hace un calor que te torras!! – Soltó Andrés - Jajajaja – empezaron a reírse. Yo me sentí como una tonta pero al final terminé riendo con ellos no sin dejar de sentir que algo iba mal.
Después de quedarse a gusto a mi costa, Evelyn, una de las chicas, se acercó a mí y me dijo – A lo mejor es que estás empezando a enfermar.
- A lo mejor – respondí, no convencida del todo.

Escalofríos recorrieron mi cuerpo y me hicieron sudar frío, de repente, y como pasaría desde entonces, me pareció ver sombras junto a nosotros pero esa vez fui cauta y no dije nada, había tenido suficientes risas por una noche.

Según nos acercábamos al pueblo caí en la cuenta de que ya no veía las sombras y me sentía mucho mejor, así como de que alguien nos seguía pero me daba la impresión de que no estaba interesando en nosotros, al contrario, parecía despistado, preocupado, no, preocupada, era una mujer alta, rubia y aparentaba unos 34/35 años, nos siguió hasta el pueblo pero al entrar en el mismo se detuvo como si lo hubiese pensado mejor y decidiera que no quería continuar con la caminata.

Me resultó sospechosa la manera en que se movía, parecía preocupada, desesperada, como si estuviese decidiendo si entrar o no.

En nuestro camino al bar, volví la cabeza para ver por última vez a la “extraña mujer”, como decidí llamarla, pero al girar me llevé una gran sorpresa al ver que estaba saludándome, no consideraba que yo fuese el centro del mundo pero en mi interior sabía que era a mí a quien se dirigía, por lo que giré para ver si el saludo iba dirigido a alguien más, pero no, nadie más se percataba de ella por lo que acepté que sería para mí, sin duda, y volví la cabeza asustada.
No me gustaba esa situación.

Justo en la puerta del bar, todavía sin creer lo que pasaba porque no es normal que un desconocido, en este caso desconocida, te siga durante varios kilómetros ignorándote y al llegar a tu “parada” decida que quiere hablar contigo y mucho menos que lo haga con ese aire de misterio que la rodeaba, giré una última vez para verificar si seguía allí y me asusté preocupé más al descubrir que ya no estaba.

- Que extraño – pensé, sin querer en voz alta.
- Que dices - preguntó Evelyn.
- Nada, que me siento mejor – mentí – parece que al final no estoy enferma. Y era verdad, enferma no estaba, ni lo estaría.

Una vez dentro del “Sueños”, así se llamaba el pequeño bar, y después de varias copas decidí que no debía darle mucha importancia a lo sucedido esa noche. Al poco de pensar eso, mi móvil empezó a sonar, corrijo, empezó a vibrar - no, no podía escucharlo debido al ruido del bar, pero lo llevaba en el bolsillo del pantalón – así que lo saqué y miré el identificador de llamadas pero lucía el mensaje de “Número Oculto” así que decidí salir fuera para coger la llamada.

- Chicos, vuelvo ahora, vale – dije mientras me abandonada la mesa y hacia girar el móvil en la mano dando a entender cuál era el motivo.

- Ten cuidado con lo que encuentres... - dijo alguien al momento en que me dirigía a la salida.

- Sí... – respondí, mientras intentaba descubrir quién había hecho esa rara advertencia y caminaba rumbo a la salida. Sí que estaban sucediendo cosas raras.
Descolgué el teléfono esperando escuchar a mi interlocutor pero nadie respondía, lo normal es que cuando te llaman sean ellos los primeros en hablar, así que decidí empezar yo.
- Hola..- solo silencio.
– Diga.. – más de lo mismo.
– Quién es? – decidí preguntar al final mientras caminaba de un lado a otro fuera del bar. Estaba empezando a hartarme de esa noche, primero esa mujer, ahora cualquier tarado, o tarada, que me gastaba bromas por teléfono.
- Mira, no estoy de ánimos para soportar a mamarrachos como tú, entiendes. Así que deja de fastidiar y madura! – grité a la vez que colgaba el móvil.
Según me dirigía de vuelta al interior del bar, me pareció ver que alguien se acercaba hacia donde estaba yo, el móvil volvió a sonar y otra vez el número desconocido.
- Qué quieres?! – pregunté de manera poco adecuada, es decir, a gritos.
- Puedes verme, verdad – respondió una voz.
- perdona, es que no se si te entendí correctamente – pregunté en plan borde – me estas preguntando si puedo ver a un idiota, no, no puedo y déjame en paz! – le chillé y colgué otra vez. Como era costumbre en mí, siempre que tenía alguna preocupación o problema o estaba enfada, como era el caso esa noche, caminaba ajena al mundo y mirando siempre al suelo, muchas veces me daba de bruces contra otras personas igual de despistadas que yo, y esa noche no sería diferente.
- Ouch! – Dije con la cabeza baja – Disculpe... – empecé a decir a la vez que alzaba la vista para ver a mi “agredido”.
– OH – fue el único sonido que salió de mi garganta debido a la sorpresa, delante de mí estaba la mujer, aquella que nos había seguido, que me había saludado y la que me inspiraba mas miedo que todas mis pesadillas juntas.

Intenté alejarme de ella pero mi cuerpo no reaccionaba a las órdenes de mi cerebro, era como si estuviese desconectado.
Mi miedo fue en aumento según ella se acercaba, no sabía que era lo que tenía delante de mí, humano no era, de eso estaba segura.

Mis manos empezaron a sudar y aunque todos mis instintos exigían que huyera, mi cuerpo se negaba a obedecer, al contrario se veía tentado a acercarse a ella y para mi desgracia, empecé a caminar hacia su dirección.
No podía entender como pude chocar con eso y que un segundo después estuviese alejada de mí casi cinco metros.
Según se alejaba ella de las sombras, y yo me introducía lentamente en ellas, pude comprobar mi sospecha de que no era humano o que al menos había dejado de serlo hacía mucho tiempo, si es que alguna vez lo fue.
La primera impresión que tuve de ella no podría haber resultado más errónea, su piel era pálida, tan pálida como el mármol blanco, y se encontraba rodeada de un aura oscura... más que un aura, eran sombras que se movían a su alrededor.
Mi mente no podía racionalizar lo que veía, las sobras eran uno con ella, sus ojos eran.. No, en el lugar en el que deberían haber estado sus ojos solo habían dos pozos negros que advertían de que si caías en ellos nunca podrías salir, sus ropas estaban hechas jirones y manchadas por algo semejante a la sangre.
Mi cuerpo empezó a convulsionar al tenerla a menos de de dos metros mientras, en mi interior, yo lloraba y mi alma se desgarraba pidiendo ayuda, ayuda que nunca llegaría.

No entendía como era posible que nadie estuviera fuera de su casa o saliera del bar y me dejaran sufrir aquello que no tenía nombre. Las lágrimas fueron las únicas en acudir a mi llamada y rodaron por mis mejillas mientras mis ojos buscaban desesperadamente alguna persona.

Al momento, nos encontrábamos la una frente a la otra, sus sombras empezaron a rodearme, y yo cerré mis ojos creyendo inútilmente que si no veía nada sería como si no hubiera pasado, deseando que todo fuera producto de mis delirios nocturnos, más nunca llegaron a tocarme pero no era necesario que lo hicieran para que yo percibiera un hálito de muerte y desconsuelo que terminó con mis gritos internos.

Al abrir los ojos, dándome por vencida, me horroricé más que antes al ver que ella empezaba a abrir su boca, tan negra como sus ojos, y acercaba sus manos a mi cabeza.
Deseaba huir, alejarme de ahí para que terminara ese sufrimiento pues, al apoyar ella sus manos en mi cabeza, una a cada lado, y acercar su boca a la mía, mi cuerpo empezó a tener espasmos todavía peores que los anteriores mientras yo me veía arrastrada al mas oscuro de los tormentos, así lo consideré en su entonces, con todos y cada uno de los nervios de mi cuerpo aullando de dolor.

Sentía ser arrastrada hacia un túnel de viento y que algo desconocido tiraba de mí, que mi piel era desgarrada a jirones y mis ojos invadidos por miles de agujas que no cesaban en su intento de infligir dolor, que traspasaban las últimas barreras de racionalidad que me quedaban.
Cuando decidí rendirme y dejar que la muerte siguiese su curso, todo empezó a cambiar; para empezar el dolor fue remitiendo rápidamente y todo empezó a sumergirse en las sombras, pocos segundos después todo quedó sumido en el más absoluto silencio mientras sentía mi cuerpo caer en un profundo sueño.

5 comentarios:

MEROPE!!! :D :D :D

hay un cacho de este trozo k me recuerda a mi ex... :s jejeje

bueno lo k te iba a decir k se ma ha olvidao... Sigue escriviendo!!!! ahora k has empezado no puedes dejarlo a medias!! :)

jajajja, no te preocupes, no quiero dejarlo, al contrario, quiero continuarlo y terminar por lo menos la primera parte jeje

gracias wapa ^^

esta historia me impresionó mucho cuando la empecé a leer en el foro.
Espero de todo corazón que la acabes porque me quedé con la cosilla...

ayer estuve escribiendo algo en el trabajo para continuarla pero creo que he llegado a un momento en el que no sé como continuar o, mejor dicho, que no sé como plasmar en letras lo que quiero dar a conocer.
XD

Blog Widget by LinkWithin

Sobre el blog

Bienvenidos al Templo del Ocaso...


Este es un pequeño santuario dedicado a la inspiración literaria; hogar de pequeños relatos que varias autores queremos dar a conocer al mundo y que esperamos sea del agrado de nuestros visitantes.

Así que sientanse en libertad de leer y viajar a través de nuestras historias; esperamos que cada linea los una más a nuestro trabajo, y que nos acompañen a través de ésta experiencia.


Contacta con Nosotros

Si queréis decirnos algo, podéis hacerlo en este mail

templodelocaso@hotmail.com

Copyright

IBSN: Internet Blog Serial Number 429-80-776-91 Los relatos aquí publicados pertenecen a sus respectivos autores.Queda prohibido el uso total o parcial del contenido de este blog sin el permiso de los autores.

MyFreeCopyright.com Registered & Protected Free counter and web stats * TopOfBlogsWriting Blogs - BlogCatalog Blog Directory Blogs con EÑE Templo del Ocaso

Crea tu insignia

Afiliados

Editora Digital Nimphie Image Hosted by ImageShack.us Powered by BannerFans.com Create your own banner at mybannermaker.com! Akasha Valentine

El Blog de Mavya PhotobucketCreate your own banner at mybannermaker.com!
Make your own banner at MyBannerMaker.com!

Los relatos de Vaeneria
Create your own banner at mybannermaker.com!
Mas allá de la Eternidad...

¡Afilianos! Copia nuestro código y déjanos un mensaje en el Tagboard con un link a tu sitio.

Para el cursor del ratón sobre la zona de texto y cópialo. Aunque no lo veas ya que la letra es en color blanco por defecto, el texto está ahí y lo verás al copiarlo.

Seguidores

Déjanos un Comentario :)

Las Escribanas del Templo han enviado a una mensajera: