El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...



Mnemosine

Desperté en medio de lo que parecía ser un bosque a plena luz del día. Todo resplandecía en colores verdes y blancos, con enredaderas, árboles y matorrales rodeándome. Me levanté de mi emplazamiento y me di cuenta que me hallaba tendido sobre una cama totalmente blanca en medio de la espesura. Miré extrañado mí alrededor. Parecía como una habitación con la puerta abierta, las paredes eran arboles, las estanterías enredaderas y lo que parecía ser el marco de la puerta eran flores de diferentes colores. Junto a la cama había lo que parecía un matorral que hacia a su vez de mesilla, del que nacía una flor que resplandecía, como si fuera una lámpara.

Salí con cuidado fuera de la “habitación” y me di cuenta de que apenas había un techo, solo débiles ramas cubrían la parte de arriba de la estancia. Allí fuera todo parecía diferente, diferentes tonos de verde, diferente luz, diferente olor, diferente esencia. Dentro de la estancia se apreciaba un suave olor a algo dulce, quizás miel y aquí fuera olía a tierra húmeda, a hojas caídas mojadas. Entonces miré al suelo y vi mis pies desnudos mojados por esa agua invisible a mi tacto. Palpé mi cara notando como mi cuerpo estaba helado y por eso no había notado las pequeñas gotas que aún quedaban de la lluvia.

Miré de nuevo el camino que se dividía en dos y me decidí por ir a la izquierda. Al final del sendero había un rio cristalino, que fluía libremente y reflejaba, como un espejo, la flora del lugar. Con un poco de curiosidad me asomé al riachuelo y pude ver mi rostro. No recordaba haberlo visto nunca, y de hecho, no recordaba nada anterior a haberme despertado en esa extraña cama, y por más que intentaba forzar mi escasa memoria, no conseguía recordar nada. Me resistí a mis deseos, me arrodillé en la orilla e intenté beber algo de agua, pero me quedé parado al escuchar unas voces que salían de la nada. Toda el agua que había capturado entre mis manos resbaló cayendo de nuevo a su fuente.

- No…- susurraban varias voces femeninas casi al unísono, y a continuación dijeron una palabra que no había escuchado nunca…o eso es lo que creía.

Poniendo mucha atención a esas palabras pude descifrar algo así como Mnemosine. ¿Qué sería? Decidí hacer caso a esas mujeres misteriosas y no bebí de aquella agua. Simplemente volví por donde había venido y me dirigí por el camino de la derecha, que estaba un poco más oscuro. Y como si de un espejismo se tratase en este lado también había un rio, pero este parecía diferente. Sus aguas parecían turbias a simple vista, pero cuando me acerqué un poco pude comprobar que se trataba de un rio parecido al anterior. Sus aguas eran claras y el agua fluía con tranquilidad. Debía ser la escasa luz lo que me hizo verlo casi negro, si, debía ser eso. Volví a intentar beber de esta agua, pero aquellas voces volvieron a salir de la nada, esta vez con mayor intensidad, parecían mas cercanas. Miré a mi alrededor, intentando descubrir a aquellas mujeres, pero no conseguí ver nada excepto sombras entre los arboles de la otra orilla.

- Mnemosine…vuelve…-dijeron esta vez. Imaginé que se referían a aquella habitación donde había despertado y sin pensarlo deshice mis pasos hasta donde me habían indicado, dispuesto a resolver aquel misterio que me atañía directamente.

Una vez de vuelta, una mujer me esperaba en la entrada, alta, con una melena larga castaña con reflejos pelirrojos y unos ojos azules grisáceos. Tenía un aire majestuoso, como si de una reina se tratase, pero su túnica semitransparente me hacía desechar la idea. Parecía una mujer cálida y agradable, aunque a la vez severa y triste. Con un movimiento de su mano me invitó a seguirla y mis pasos persiguieron los suyos. Me llevó a un claro en el que nueve hermosas mujeres semidesnudas y de actitud juguetona me miraban curiosas.

- Ellas son mis hijas, mortal, las nueve musas que te harán compañía en estos días de letargo. Yo soy Mnemosine, diosa de la memoria y te ayudaré en tu sueño.

- ¿Y podrás devolverme mi memoria?

- Yo no, mortal, pero tú tienes ese poder. Solo tú.

No entendí muy bien que es lo que intentaba decirme, y por mucho que pensaba en como hacerlo no conseguía encontrar una solución. Las musas se habían acercado a mí, rodeándonos. Sentí como una lujuria despertaba en sus ojos que me miraban con necesidad.

- Ellas te ayudaran, no temas. Ellas te dirán que hacer.

Y aquella diosa desapareció.

Las nueve musas cada vez se acercaron más a mí, como depredadores que intentan dar caza a su presa. Me enredaron entre sus manos y en segundos perdí la conciencia que aún me quedaba.

Desperté de nuevo en aquella cama con nueve hermosas jóvenes a mí alrededor. Cuando se dieron cuenta de mi presencia todas me miraron fijamente, silenciosas, hasta que la que parecía más mayor, en apariencia, habló.

- Ha despertado

- ¿Quiénes sois? – pregunté aún sumido en un pequeño trance.

- De las artes somos musas, mi señor

- Y nuestro único cometido es darte todo cuanto pidas

- Sin contemplación

- Solo lo que mandes

- Ya recuerdo, ayer desperté en un sueño y hoy parece que vuelvo a estar en él.

- Ningún sueño es, mi señor. Tu memoria has perdido y como dictan las leyes de la naturaleza debes dar el último paso. – volvió a hablar la mujer que me contesto mi primera pregunta

- Oh! Cuanto horror. Aún con agraciadas damas rodeándome, mi situación se vuelve incomprensible

- No temáis

- No temáis – dijeron varias musas – Nuestra madre, diosa de la memoria reparará vuestro dolor.

- ¿Qué pide a cambio? Bien tenemos entendido que los dioses no son bondadosos en su naturaleza

- El comercio puede esperar. Cierre los ojos y disfrute del no saber.

Todo comenzó a dar vueltas y apenas divisaba lo que pasaba. Todas aquellas mujeres danzaban a mí alrededor y yo me unía a ellas en frenético baile. Horas y horas pasaron deprisa, más mis pensamientos se hallaban sumidos en la oscuridad de mi mente. Intentaba recordar, quien era; unos rayos de sol, de donde era; naturaleza. Nada que no hubiese visto después de despertar en aquella etérea cama. Y con el clamor de la danza, mi cuerpo sucumbió al sueño de Morfeo.


5 comentarios:

es un sueño, una pesadilla?
el oblivion?
la representación poética de la transición entre la vigilia y el sueño o algo más profundo?

Pobre hombre. Aunque de pobre, con nueve musas lujuriosas, no tenga nada. Me preguntó porqué habrá perdido la memoria, y qué querrá de él Mnemosine.

¿La vas a seguir o está "cerrada"?

Es una sensación extraña la de saber si estas soñando o esta pasando de verdad.

Mis curiosidades son las mismas que las de Nessa xD Espero que al menos tenga una segunda parte donde se descubran muahahaha

Sí, tendrá segunda parte mínimo. Por eso puse Mnemosine I :P Ya se irá descubriendo ya.

Me encanta esta historia^^ realmente es muy natural y el sacar el tema mitologico hace que me guste aun mas^^ quiero la segunda parte!!!

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