El Templo del Ocaso

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Stella y Oscura

-ouch!

Stella se miró el dedo que llevaba un cuarto de hora intentando pinchar para sacar sangre. Primero con toda valentía había usado un cuchillo de cocina, pero solo notar la presión del filo la había estremecido. Así que había cogido una aguja de coser. Pero le pasaba lo mismo, al notar la punta en la carne el dolor no le permitía apretar lo suficiente para poder sangrar.

Llevaba unos minutos arañando el dorso de la mano, le escocía terriblemente y sólo había conseguido hacerlo enrojecer con unas líneas de chispitas de sangre que eran imposibles de recoger.

Se pasó un algodón por el rasguño pero casi no se manchó.

Así era imposible que consiguiera su propósito.

Más aún cuando al investigar la fabricación de espejos, se había dado cuenta que le resultaba imposible conseguir las herramientas necesarias para ello. Así que había optado por comprar un espejo ordinario para experimentar con él.

Era un pequeño espejo redondo por el que sólo podría atravesar una mano, pero para empezar estaba bien.

-Si alguien me viera pensaría que estoy mal de la cabeza- dijo para sí.

Ella misma pensaba que quizá si estaba mal de la cabeza. Pero el deseo de atravesar un espejo era tan dolorosamente insistente que no podía eludirlo.

Miró el espejo de cuerpo entero que había heredado de su abuela.

-¿Qué debo hacer?- le preguntó

Nada, las respuestas no salían.

El algodón que había usado para intentar conseguir algo de sangre del rasguño, estaba a su lado con dos diminutas manchitas rojas. Stella lo miró frunciendo el ceño, lo cogió y apretando los dientes lo lanzó por encima del hombro haciendo que chocara contra el enorme espejo de cuerpo entero.

Oscura la miraba desde el otro lado, le había transmitido con su vinculo como reflejo todo lo que sabía, pero parecía que no era suficiente.

Posó sus manos en el cristal del espejo mientras continuaba observando los infructuosos esfuerzos de Stella.

Ella era un reflejo, no podía hacer nada al otro lado del espejo, pero igual que le sucedía a Stella; Oscura también sentía que no pertenecía a ese mundo, que debía estar del otro lado del espejo. Ser una reflejada, no un reflejo.

Apoyó un poco más las manos en el cristal y entonces sintió algo extraño. La superficie comenzó a tornarse blanda y sus dedos se hundieron ligeramente en el cristal.

Retiró las manos con un jadeo sorprendido. ¿Qué había pasado?

Stella dejó la aguja a un lado fastidiada. Así no iba a conseguir nada.

Se sacó el espejito del bolsillo y miró su reflejo.

Sus ojos castaños y mejillas pecosas aparecieron en él.

-No sé que tengo que hacer. Estoy desesperada- le habló a su reflejo

- No puedo más, siento una angustia terrible en el pecho. Necesito librarme de ella, tengo que atravesar el espejo.

Podría haberse echado a llorar de impotencia. Pasaban los años y no conseguía nada.

Ahora tenía la misma edad que su tía abuela al morir. Quince años, quince años sintiendo que no pertenecía a ese mundo.

Por el rabillo del ojo vi un ligero movimiento en el espejo de su tía abuela.

¿Ahora empezaba a alucinar? Perfecto…

Oscura se paseó de un lado a otro tocándose el labio inferior mientras pensaba que había pasado.

La superficie del espejo se había vuelto blanda. Pero Stella no había hecho nada.

Oscura caminó de nuevo hacía el espejo y vio que Stella miraba con curiosidad. ¿Se había dado cuenta?

Vio como se acercaba con una mirada algo escéptica al espejo, pero justo cuando iba a tocarlo. Alguien entró en la habitación.

-Se me han acabado los folios blancos. ¿Me das?

Una versión más pequeña de Stella, pero con el cabello castaño en lugar de naranja, había aparecido por la puerta.

Stella dio un pequeño brinco sorprendida.

-¡Maldita sea Rachel! ¿Es que no puedes llamar?

La hermana de Stella entró tranquilamente en la habitación y lo primero que miró fue la mano arañada de su hermana mayor y la aguja.

-Wow. ¿Estás intentando suicidarte? ¡que guay!

Rachel con doce años era el prototipo de persona siniestra amante de lo macabro. A los nueve ya había prohibido que se le regalara ropa que no fuera negra y su habitación parecía un cementerio. Ella y su amigo Sean, se pasaban el rato mirando películas de terror y haciendo la ouija.

Stella resopló, abrió un cajón de su escritorio y le puso un grueso montón de folios blancos a Rachel en las manos.

-Ah! ¡Qué haces?!

Rachel le dedicó una sonrisita traviesa.

-Sólo ayudarte. Si quieres sangrar, tiene que pincharte con decisión. Aunque realmente te recomiendo una cuchilla de afeitar, duele un poco, pero va mejor.

Mientras Stella se había girado hacia el escritorio, Rachel había cogido la aguja y cuando su hermana le había dado los folios aprovechó para pincharle un dedo con ella.

Rachel se fue de la habitación con los folios, dejando a Stella mirando la roja gota que surgía de su dedo.

Había comprado el espejito para experimentar, pero ahora le parecía ridículo.

El añejo espejo que había heredado de su abuela, siempre le había parecido un pórtico.

¿Por qué no intentarlo?

Se puso en pie y miró su reflejo. Sí, un portal para ir a otro mundo.

Estaba frente al marco de una entrada que toda la vida había sentido que tenía que cruzar.

Oscura estaba expectante. ¿Funcionaría?

Stella levantó el dedo y lentalmente lo posó sobre el cristal, sintió como la gota de sangre se adhería a ella. Lo retiró con la misma lentitud y vio la mancha roja.

Esperó.

Oscura desde el otro lado tocó el cristal a la altura de la mancha de sangre, pero el cristal volvía a ser desalentadoramente solido.

Stella continuó esperando que pasara algo. Una señal. Algo.

Pero todo seguía igual que siempre.

Se tiró en la cama y se tapó la cabeza con la almohada.

¿Cómo podía ser tan estúpida? Ahora si que empezaba a pensar que estaba mal de la cabeza.

¿Qué repuesta podría haber sino?

continuará...

5 comentarios:

jajajaja me ha encantado la aparición de la hermana pequeña siniestra xD

ñañaña pasara algo al final? chan chan

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Muy buena entrada, la hermana es todo un personaje, jeje; que intriga, que irá a pasar cuando logre atravesar el espejo, que ya se ve que podrá hacerlo alguna de las dos.

Muy bueno Eliu! ^^

Me encanta Stella y su fascinación por los espejos, pero sin embargo aún no puede hacer ese último "sacrificio" y eso la consume.

Quizás pase algo más...esperaremos acontecimientos.

gracias por leerlo
(^3^)

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