El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...


I-Concurso de Relatos
GANADOR, MARIANA!!

Antes de nada, en nombre de las autoras del blog el templo del ocaso, tengo que dar las gracias a los 6 participantes del concurso. Xon, Akuan, vaeneria, Aruru_Eruru, Mariana y MsRainbows.

Ha sido muy difícil decidir ya que todos los relatos estaban muy bien.
También he de hacer mención al relato de Vaeneria, ya que el suyo y el de Mariana han sido los más votados.
Enhorabuena también a Vaeneria.

Aquí tenéis el relato ganador, espero que os guste tanto como nos ha gustado a nosotras. ^^


CUENTO DE HALLOWEEN

Corría por el bosque, presa del terror. No podía ver casi nada, sin la luz de la luna ni el suave resplandor de las estrellas no había nada que iluminara el bosque, que sumido en la oscuridad casi total presenciaba como aquella joven humana huía aterrada.

A duras penas podía ver las ramas de los árboles que continuamente le arañaban su piel y las raíces que le apresaban los pies, haciéndola caer una y otra vez. Sentía como una sombra la perseguía, como en una pesadilla, sabía que iba por ella, que le haría daño y que no había forma alguna de escapar. El bosque le parecía inmenso, no importaba cuantos árboles pasara, siempre había otro esperándola.

Las continuas lágrimas no dejaban de fluir, pero no les prestaba atención, lo que tenía que hacer era correr.

Cayó de nuevo y en su desesperación se arrastro rasgándose las ropas, dejando un surco de sangre a su paso, pero se levantó y siguió corriendo. De pronto se estrelló contra algo, algo duro y metálico que la aturdió por completo, el sonido del impacto resonó haciendo eco y siguió vibrando mientras caía definitivamente al suelo, esta vez no se levantaría. Era la cerca de malla que marcaba el final del bosque. Si, el final. No era uno muy grande a pesar de lo infinito que le había parecido.

Sin fuerzas para levantarse se quedó allí, inmóvil, hincada y doblada sobre sí misma, cubriéndose con las manos su magullado rostro.

Entonces ocurrió lo que esperaba, alguien la levantó y la tomó en brazos, todo su cuerpo gimió en respuesta, tenía heridas por todas partes. Sintió como empezaban a moverse a velocidad de vértigo, no sabía a dónde ni por qué camino, pues seguía con el rostro cubierto, tenía miedo de verlo, ver su rostro y sus ojos, ver la mueca de satisfacción que tendría, pues la había atrapado. No gritó, no le daría esa satisfacción, pero no pudo evitar seguir sollozando, después de todo el la mataría, tal y como lo había hecho con toda su familia, o tenía la esperanza de ello. Ahogó otro sollozo, no podía imaginar que era lo que haría con ella si no la mataba. Terribles e indeseables imágenes se colaron en su mente y ella deseó gritar.

El ritmo de su paso fue disminuyendo y empezó a temblar. Fue vagamente consciente de como entraban a algún lugar, la temperatura del aire cambió y se hizo más cálida. La puerta se cerró tras ellos con un golpe sordo.

Él la colocó suavemente en el piso y la miró preocupado, no había quitado las manos de la cara, por lo que temía que se hubiera hecho daño, siempre ocurrían accidentes por esas fechas, los jóvenes no tenía mucho cuidado cuando de Halloween se trataba. Tenía el cabello café oscuro y así encogida, se veía pequeña e indefensa. Lentamente y con temor ella retiro sus manos, quería poder defenderse cuando todo ocurriera. Por un momento la fuerte luz de la habitación le impidió enfocar la vista, pero cuando lo logró se quedo sin respiración. Sólo pudo mirarlo fijamente, examinándolo a detalle. Era imposible.

_ ¿Por qué me ves así?_ preguntó suavemente, no quería asustarla más. Esos grandes ojos verdes estaban abiertos como platos y el miedo en ellos era palpable.

Kira no podía contestar, estaba pasmada. Lo observó cautelosa nuevamente, comparándolo con los rasgos tan familiares de… se estremeció.

Si, no cabía duda, era igual a él. La misma altura, la misma complexión, las mismas facciones, la misma nariz recta y los pómulos altos, el mismo cabello negro y despeinado. Pero...

_ ¿Azrael?_ susurró con la voz quebrada, el nombre le quemó la boca. Él era el causante de todo su dolor, de tanta destrucción y muerte en el pueblo. Él, que siempre estaba rodeado de oscuridad, que no quería hacer otra cosa más que causarle daño, mucho daño. El que amo alguna vez.

Ese rostro que conocía tan bien mostraba una expresión de absoluto desconcierto y sorpresa.

Pero no, ese rostro no era el que tanto temía, había algo diferente, muy diferente.

_ ¿Conoces a mi hermano?

La voz que antes le producía autentico terror ahora le mando suaves escalofríos a su corazón agitado. Reprimió el impulso histérico de reír ¿Qué si lo conocía?

_ Solía salir con él_ se limitó a decir. Si él conocía a su hermano sabría todo lo que eso implicaba.

Miró nerviosamente a su alrededor, estaban en una cabaña, una de madera, todo el interior estaba decorado en tonos claros.

_ Yo soy Lucian y te prometo haré todo lo posible por protegerte de él.

Ella le miró sorprendida. Si, él era diferente. Era la forma de moverse, la expresión suave y cálida de preocupación que había tenido recién abrió los ojos, la paz que irradiaba y sobre todo, la luz en sus ojos. Ojos blancos o plateados no lo sabía, pero tenían una luminosidad irreal, que se extendía por todo el contorno de su cuerpo dándole un aspecto de ángel.

Repentinamente todas las ventanas reventaron, los vidrios salieron disparados en todas direcciones, afilados y mortales. El sonido fue ensordecedor. Lucian actuó rápidamente y cubrió a Kira con su cuerpo para protegerla de los cristales, movió la mano hacia las ventanas y luz fluyó de ella; una luz intensa y pura que cegó a Kira por completo. Era como si de pronto se encontraran en una habitación blanca.

Pasaron unos segundos de completo silencio. Poco a poco los objetos de la habitación fueron apareciendo de nuevo, estaban a salvo, en medio de un campo de cristales que pudieron haberles quitado la vida. Kira tomó instintivamente la mano de Lucian, no podía negarlo, tenía mucho miedo, violentos temblores sacudían su cuerpo, esto era demasiado. Un silencio aplastante persistía en toda la cabaña, como la calma después de la tempestad y los temblores de Kira fueron remitiendo. Lucian se levantó jalándola consigo lenta y cautelosamente, pero todo estaba en orden, el peligro había pasado.

_Estuvo muy cerc…_ antes de que pudiera terminar la palabra un estruendo la hizo gritar. Las paredes de madera curtida empezaron a resquebrajarse, un líquido negro empezó a manar de las paredes. Sangre, sangre podrida de todas las personas que Azrael había matado.

Toda la cabaña se estremeció, daba la impresión de que se derrumbaría en cualquier momento. Ella cerró los ojos con fuerza mientras Lucian la conducía hacia el sótano. Dejaron atrás el sonido de la madera crujiendo y el techo a punto de destrozarse. Kira estaba sorprendida, el sótano no parecía nada sótano, estaba muy iluminado, pero no era luz eléctrica lo que lo alumbraba, la misma luz que rodeaba a Lucian habitaba allí, era un refugio impenetrable para Azrael.

No se dio cuenta que estaba llorando hasta que Lucian limpió sus lagrimas delicadamente, se sentó en una esquina y la acurrucó en su regazo, era tan pequeña y había sufrido tanto. La rodeo con sus brazos y dejó que se desahogara, sin presionarla, sin dejar de acariciarle la espalda. Ella sollozó en su pecho largamente, disfrutando del placer de sacar todo de dentro y del cálido consuelo que le daban esos brazos que la rodeaban, hace tanto que alguien no la abrazaba. Después de un rato se calmó y se sumergió en sus ojos.

_Cuéntame_ le dijo, y ella le contó.

Le contó como en el pueblo comenzaron a morir personas, al principio pocas, las anunciaban dando por escusa que ningún pueblo era seguro. Pero el número comenzó a aumentar y a alarmar a todos sus habitantes.

Ella estaba en la escuela cuando lo conoció. Un atractivo chico nuevo, amable y con un aire de peligro siempre rodeándolo; pero por alguna razón, nadie sospechó de él.

Tantas palabras de amor pronunciadas por sus labios, tantos encuentros furtivos y nunca sospechó. Hasta que su mejor amiga murió, ella que siempre le advertía sobre él. Recordaba muy bien cuando le dijo a Azrael que su mejor amiga había muerto, él se puso a reír, a reír a carcajadas. Entonces muchas acciones antes olvidadas volvieron a su mente. Actitudes que daban autentico miedo pero nunca antes la habían alarmado, ¿por qué? ¿Por qué fue tan ciega? Ya, porque el amor es ciego, ¿cómo es que pudo haberle amado?

Fue una tonta.

De su amiga siguió su hermana, y de su hermana sus padres. Estaba destrozada, destrozada sola y aterrada, nadie le creía, quería morir. Pero fue fuerte, amaba muchísimo la vida a pesar de todo lo que le había pasado, decidió escapar.

Halloween parecía el día perfecto, seguro que él estaría acosando a las chicas en disfraces, listo para matarlas en cuanto estuvieran solas. Pero no funcionó.

En cuanto terminó se echó a llorar de nuevo, pero esta vez de alivio, ahora estaba a salvo, y lo tenía a él.

Lucian sólo la abrazaba, le besaba el cabello y le susurraba al oído palabras reconfortantes.

Pero era demasiado bueno para ser verdad.

La puerta empezó a ser golpeada, fuertemente, produciendo el escalofriante sonido del palpitar de un corazón. Pum, Pum, Pum. Al principio rápido, muy rápido, como un corazón desbocado. Inexorablemente el corazón de Kira se acompasó a los golpes. Lucian se levantó de un salto y Kira cayó al piso revolviéndose agitada.

Los golpes iban disminuyendo y por lo tanto los latidos de su corazón también, ella se aterró y grito, el sonido la estaba volviendo loca. Lucian se acuclilló a su lado y la abrazó con fuerza, temía por ella. Pronto los golpes se detendrían y ella moriría.

_ Quédate aquí_ le ordenó al oído_ concéntrate en los latidos de tu propio corazón, olvida los golpes de la puerta.

Ella sólo asintió y lo tomó de la mano, él le sonrió y derramó una lágrima luminosa que cayó en su rostro, mezclándose con el torrente de angustia de ella, apaciguándolo, y se fue. Kira cerró los ojos e hizo lo que él dijo, se concentró intensamente en su propio corazón, que cada vez latía más lento, ignorando lo demás. Normalizó su respiración y contó hasta 100, funcionó. Cuando abrió los ojos el sonido de la puerta se había apagado, pero su corazón latía nervioso en su pecho, preocupado por Lucian. Se recargó en la clara pared y se dispuso a esperar.

El tiempo era una agonía, cada segundo que pasaba le parecía horas. Cerró los ojos pero no durmió, permaneció atenta a cualquier sonido, pero el ininterrumpido silencio no se rompió.

Pasaron los minutos, y los minutos se convirtieron en horas. Ya no pudo más, abrió los ojos y se le congeló el corazón, la luminosidad de la habitación se había apagado, un resplandor muy tenue era todo lo que quedaba. Se levantó sin pensarlo dos veces tambaleante y trastabilló lo más rápido que pudo hasta la puerta. La abrió de un tirón y salió al pasillo.

Estaba amaneciendo, la rojiza luz del sol se colaba de la ventana rota del fondo del pasillo, y lo que esta mostraba en él le rompió en miles de fragmentos su pobre y sangrante corazón.

Azrael estaba de pie, cuchillo negro en mano chorreando de sangre que tenía un leve resplandor, sus negros ojos brillaban satisfechos y mostraban una mueca burlona. A sus pies estaba un cuerpo destrozado, Lucian, muerto. Tenía una herida profunda en el pecho, le había atravesado el corazón sin miramiento alguno.

Kira casi no supo lo que pasó después. Corrió con sus últimas fuerzas, como nunca antes y gritó. ¿Qué grito es más fuerte que el que se da cuando el que amas muere? No, no hay, deseaba quedarse sin voz, deseaba que el grito atravesara cielo, mar y tierra, que llegara hasta los confines del mundo, que sacara tanto dolor que se había formado dentro de ella, cierto, lo conoció en menos de un día y fue la persona que la consoló y la comprendió, no tenía a nadie más, Lucian era el último. Se desplomó a los pies sin ser capaz de nada más que arrastrarse hasta quedar recostada en su pecho. Derramó la última lágrima que le quedaba y levantó la cabeza hacia Azrael.

_ ¿Por qué?_ no fue más que un susurro estrangulado, pero sabía que él oiría.

_ Porque eres sólo mía._ el dolor no se fue con el grito, pero le dio fuerzas, y esa frase de Azrael fue el detonador definitivo. La chispa que encendió la bomba más destructiva de todas. La venganza.

_Nunca seré tuya_ le escupió las palabras con el mayor odio que pudo.

_Nunca fue tu elección_ el sonrió y ella le miró bien. Sus ojos negros estaban vacíos, el no tenía nada dentro. Esas sonrisas nunca expresaron nada, que tarde se daba cuenta de ello.

_ ¿Qué vas a hacer conmigo?_

su mente trabajaba rápidamente, necesitaba encontrar algún arma, ella no era fuerte, pero lo intentaría. Entonces sintió algo duro en su mano, Lucian tenía una daga fuertemente agarrada, era plateada y tenía dos serpientes doradas en el mango.

Aun esperaba respuesta, mientras acercaba lentamente su mano al arma, él sólo la miraba. Sin proferir sonido alguno alargó la mano imperiosamente hacia ella. Kira no desaprovechó la oportunidad, el dolor alimentaba su fuerza, se aferró con decisión la daga y tomó su mano. La uso como impulso y de un salto sorteó el cuerpo de Lucian. Todo ocurrió muy rápido, en un santiamén estaba frente a él y no tuvo que hacer más que tomar mucha fuerza y con todo su odio que se merecía le encajo la daga, directo al corazón.

Su rostro mostró sorpresa, pero sus ojos nada. Un líquido oscuro comenzó a salir a borbotones de su pecho, era sangre negra como la tinta. El cuerpo de Azrael se derrumbó a lado de su hermano y para Kira eso fue todo.

Cayó como roca en medio de ellos, de rodillas y apoyó ambas manos en el suelo buscando apoyo en algún lado. Sentía que caía, caía en un pozo profundo y no había manera de salvarse. Se llevó las manos a la cara y la manchó de sangre. Tenía una mano cubierta del líquido negro y la otra de un rojo apenas perceptible, porque comenzó a brillar con intensidad.

Abrió la boca y un grito salió de ella, no fue un grito de dolor, fue un grito sobrecogedor, espeluznante, inhumano…

Pasaron meses antes de que alguien fuera a aquella cabaña, las autoridades no dieron mucha información. Sólo dijeron que había encontrado a una joven previamente desaparecida, en estado de máxima locura. La encontraron gritando y nadie se atrevía a entrar por ella, al final tuvieron que hacerlo. Tenía un ojo negro y otro blanco o plateado, no lo sabían. Pero las dos personas que la vieron a los ojos terminaron en el manicomio. No lograron apresarla para encerrarla también allí. La ataron con cuerdas a un carro, y cuando fueron a buscarla, ya no estaba.

En Halloween dicen que se escucha un grito, un grito inhumano en una cabaña y declararon maldito aquel lugar.

5 comentarios:

aaaah! gritoo! sii! sii! ;D wii!
no saben cuanto gusto me da que les haya gustado!! me da muucho, muchiisimo! muuucho! *¬* sobre todo por que las admiro mucho♥♥ y se que si de verdad les gusto, es que de verdad pues, vale la pena!!!!! ^^
No tardo ni un segundo y ya voy a colgarlo al blog, bueno, mejor si me tardo, me quiero quedar un rato a leer ;P

Solo quiero decir una cosa, por que si no uff..
La historia la escribi yo, pero la planeamos una amiga y yo, entre las dos ^^ y me gustaria que pusieran su nombre, si no seria injusto para ella y la regañada me toca a mi ;P
se llama: Michelle Soto.
si pueden poner su nombre por esta entrada se los agradecería =)

Besos!!!! y muchisimas felicidades a todos los que participaron!! estoy seguro que dieron su mejor esfuerzo, me gustaría que pusieran el relato de Vaeneria, aunque sea solo un link para descargar o para leerlo, me encantaría leerlo!

Gracias!!! Muchas gracias por la mención y por darnos la oportunidad a los escritores de poder compartir nuestros relatos, que también llevan pedacitos de nuestra alma. Un escritor se siente feliz cuando ve que otros se sienten tan felices de leer sus escritos como uno se sintió al crearlos. Gracias por organizar este concurso y esperamos otro similar pronto. Gracias por todo. Saludos :)

¡¡¡Enhorabuena a las dos!!! :D

Enhorabuena a todos

muchas felicidades.
mariana, esta semana he estado ocupada, pero la siguiente te hago el diploma y te lo envío.

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