El Templo del Ocaso

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La Fortaleza Roja-IX

Nolok esperaba junto al portón, rodeado de su guardia y los sirvientes. El viejo general ya no podía cabalgar por una lesión en la pierna derecha y permanecía en la fortaleza mientras sus hombres marchaban. Se mantenía todo lo rígido que su maltrecha pierna le permitía y miraba con solemnidad mientras el viento revolvía su espeso cabello plateado.
El ejército volvía del país de Karkaris, el siempre conflictivo Karkaris. Sus jefes bárbaros no sabían controlar a su gente y guerreaban entre ellos por el ganado y las tierras.
Nolok estaba cansado de tener que enviar a su ejército para acabar con las trifulcas del conflictivo país, pero ese era el cometido de la fortaleza roja. Hacía doscientos años los caballeros de la vía del honor le dieron ese uso.

Las inmensas puertas de la muralla se abrieron y los capitanes encabezaron a sus facciones. Todos humanos menos uno. Frainost destacaba y Nolok frunció el ceño pensando en su hijo muerto treinta años atrás.
Los capitanes se acercaron con sus caballos al paso hasta colocarse a una respetable distancia del general e inclinaron la cabeza al unísono. Se colocaron el puño a la altura del corazón y lo golpearon haciendo sonar sus petos con los guanteletes.
Nolok asintió y golpeó su peto como ellos.
-Bienvenidos caminantes del honor-

Los sirvientes corrieron a ayudar a los capitanes y la caballería a desmontar y se llevaron sus monturas a las caballerizas.
Habían pasado dos meses y la fortaleza se volvía a llenar de vida tras la vuelta de su ejército.
Los sirvientes se apresuraban para preparar el festejo de bienvenida. El salón principal bullía y la cocina estaba atestada de gente.
Miria se apartó un mechón de pelo de la frente, que hacía años había sido pelirrojo y encaró a un par de sirvientes.
-aun no habéis pelado esas patatas?, vamos!-
Palmeó sus estropeadas manos ante las caras de los sirvientes para apremiarles y se dio la vuelta para comprobar como iba el asado de la carne.
Las horas de comida eran una locura en la fortaleza. Tres mil personas comiendo a la vez. Los hechiceros disponían de su propio comedor y cocinas, los sirvientes de ese nivel eran los únicos que tenían sus habitaciones con ellos en lugar de en el edificio del exterior, pero hoy era un día especial y los hechiceros comerían en el salón principal. Había mucho que preparar.
Una muchacha rubia entro corriendo en la cocina y chocó con ella.
La mujer se giró y la fulminó con sus ojos castaños.
-Lilia! Ten cuidado. Que haces?
La hermosa muchacha jadeó y se colocó la mano en el pecho para recuperarse del cansancio.
-Discúlpeme Miria. No queda agua caliente para el baño del capitán Frainost-
Los ojos de Miria se abrieron.
-oh, apresúrate entonces muchacha-
Lilia asintió y se encaminó al fondo de la cocina donde estaban las bombas de agua.
Miria la miró con pesar, hacía tiempo que quería hablar con ella y no podía posponerlo más.
Lilia llevaba dos cubos llenos a rebosar de agua caliente y caminaba con cuidado entre la gente de la cocina para no derramar nada.
Los corredores de la fortaleza estaban atestados de gente e iba y venía. Algunos guerreros le hablaron mientras ella esquivaba con cuidado, pero no oía lo que le decían, solo pensaba en llegar a los aposentos de Frainost. Tenía que caminar mucho y los cubos realmente pesaban, pero sacó fuerzas de donde pudo y continuó
Alguien le quitó uno de los cubos con rapidez y ella se sobresaltó, dejando caer el otro y mojando la falda de su vestido azul. Lilia miró con furia al que la había importunado. Encontró a Drechtel, al que se le había torcido la sonrisa que tenía preparada y ahora la miraba con vergüenza y culpa.
-Lo siento muchísimo Lilia. Solo quería ayudarte-
La muchacha tembló de furia y contuvo las lágrimas de impotencia
El guerrero se agachó y recogió el cubo caído
-te has mojado la falda-dijo con pesar. Se quitó la capa y empezó a frotar la mojada falda con ella, pero estaba sucia de tierra del camino y solo consiguió mancharla de marrón.
Lilia gruñó desesperada y las lágrimas florecieron.
-Déjame en paz!- le chilló irritada. Cogió el cubo que Drechtel le había arrebatado y huyó hacia su destino.
Drechtel se quedo helado de cuclillas en el suelo con la capa en la mano y el rostro reflejando una tremenda culpabilidad
-lo siento…- susurró a la nada. Varios guerreros se morían de risa a sus espaldas.

Frainost se frotaba el cuerpo con el agua helada, sus músculos se relajaron y se sintió bien. Metió la cabeza en el barreño y se quedó unos segundos dejando que el silencio del agua le serenara. Abrió los ojos y vio su negro cabello ondeando, suspiró haciendo burbujear el agua. En esos momentos casi se alegro que olvidaran traerle agua caliente, el agua fría le activaba y eso le gustaba, sentía el cosquilleo de las gotas resbalando por su espalda, brazos y pecho. Entonces tiró la cabeza hacia atrás con fuerza y el agua de su pelo salió disparada salpicando el suelo a su alrededor.
Era bueno estar en casa.
Frainost tenía una habitación con un cuarto de aseo y le gustaba esa intimidad, en su habitación estaba la pequeña niña águila esperándolo y no quería dejarla sola demasiado rato. La niña estaba asustada e impresionada, era muy pequeña y jamás había salido de su diminuto poblado, la visión de la inmensa fortaleza la había amedrentado y Frainost la había cubierto con su capa todo el tiempo.
Después de asearse debía presentar con los demás oficiales a Nolok e informar. Así que debía darse prisa y buscar a alguien que cuidara de la niña. No estaba seguro de si estaría bien con un extraño, durante los últimos días solo parecía tolerar la presencia del ojos de sangre. Pero Frainost suponía que otra hembra la haría sentir segura, pensó inmediatamente en Miria. Frainost sentía un gran aprecio por ella y sabía que podría hacerse cargo.
El ojos de sangre se peinó el mojado cabello hacia atrás con los dedos y se dispuso a vestirse cuando un chillido sonó desde su dormitorio.

Lilia dejó caer los cubos y el que portaba el agua ya tibia dejó un charco a sus pies. Que era esa cosa que estaba sobre el lecho del capitán? Acaso un diablillo se había colado en la fortaleza? El ser gimió y se tapó con las mantas.
Lilia tembló y se quedó paralizada retorciéndose el delantal.
En ese momento apareció Frainost en el marco del cuarto de aseo
-qué ocurre?-espetó.
Lilia le miró y se ruborizo, el ojos de sangre estaba prácticamente desnudo. La muchacha levantó una temblequeante mano y señaló el bulto del lecho.
Frainost caminó hacia allí dejando manchas de agua a su paso, el agua que chorreaba por su cuerpo había mojado sus calzones dejando poco para la imaginación.
-no pasa nada- susurró a lo que había en la cama- no tengas miedo.
Se acercó con cautela y toco con suavidad el bulto, esté al sentir el contacto dio un bote y volvió a gemir, pero se calmo al sentir la mano masculina acariciando sobre la manta.
Frainost apartó la manta lentamente y dejó al ser al descubierto. Una larga melena rojísima cubría desde la cabeza el cuerpecito con la piel más morena que Lilia había visto jamás. Entonces Frainost sonrió.
La muchacha estaba desconcertada, no sabía si más por lo que parecía una extraña niña en la cama del ojos de sangre o porque este hubiera sonreído de ese modo. Frainost a veces sonreía, pero sus sonrisas eran con los labios apretados. Ahora mostraba su blanca dentadura en una sonrisa amplia y radiante. Lilia sintió que algo dentro de ella se encogía.
El ojos de sangre cogió a la pequeña en brazos y se acercó a la sirvienta.

-mi señor?
Frainost sonrió, esta vez con los labios.
-es una niña pequeña Lilia y está asustada.
La muchacha no pudo discernir nada de la niña ya que estaba con el rostro oculto en el cuello del capitán, tan solo ese cabello intensamente rojo que le recordaban a los ojos de él.
-podrías traer a Miria?
Lilia asintió desconcertada y se giró para marcharse sin recordar recoger los cubos y limpiar el agua.
Un escalofrió la recorrió de arriba abajo y sintió que algo iba a ir mal.

continuará...

3 comentarios:

A partir de esta parte ya no había leído más muahahah Pero Frainost cada vez me gusta más lalalalala

Me he imaginado la fortaleza y me ha parecido un verdadero caos xD por otra parte, no se porque me ha dado por pensar, que el amante de Lilia la esta utilizando un poco....( tonterias mias, porque ni siquiera se quien es el amante xD pero bueno...)

Me encanta la ternura de Frainost con la niña ^^

aaaaggg!!! voy super perdida con tu historia Eliu... lo siento :(

siempre tan gratificante leertee,besos desde mi guarida

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