El Templo del Ocaso

Blog de relatos de escritores novel. Fantasía, Terror, Romance...




Az y Atma corrían por los pasillos del castillo como alma que lleva el diablo. Habían oído que las estaban buscando y se asustaron tanto que ni siquiera pensaron en que lugar esconderse. Simplemente, se miraron, se cogieron de la mano y salieron corriendo. Az estaba completamente perdida. Se habían metido en un largo pasillo, quizás el más grande de todo el castillo, y no encontraban la salida.
"Si pudiera encontrar a Monter... me sacarría de aquí" - pensaba Az desesperada.
Atma en cambio, tenía la sensación de que nada bueno iba a salir de allí. Pensó en su madre y en lo mal que lo pasaría si se enterara de lo que acababa de hacer. ¿La perdonaría? No había tiempo para pensar en eso. Había que buscar la salida.

El pasillo se acabó. Se encontraron en un callejón sin salida. Az abrió una de las puertas y se metió dentro de la habitación empujando a Atma con ella.
-Rayos Az ¡esto no es una habitación!
Atma encendió la bombilla que colgaba del techo del armario de la limpieza.
-Bueno no importa, escondámonos aquí hasta que se haga oscuro, entonces buscaremos a Monter y nos sacará de aquí.
-¿Cómo estas tan segura que nos vas a sacar de aquí?
-Porque... me dijo que lo haría si... - Az miró a su amiga y se dio cuenta de que ella no estaba tan segura de las palabras de su apuesto amante - ¿No nos va a sacar verdad?
Atma le puso una mano en el hombro para consolarla.
-Az cariño... pase lo que pase estaremos juntas en esto - le dijo Atma sonriendo.
-Tienes razón.
Se miraron y se sonrieron. Eran como hermanas. Siempre que se habían metido en líos las cosas se habían acabado arreglando. Y eso era porque confiaban la una en la otra. A parte de porque sus padres siempre pedían perdón por las travesuras de sus hijas.
-Vale... salgamos de este armario - dijo Az. Abrió la puerta y salieron, echando a correr de nuevo pasillo abajo. Mala idea. Los guardias estaban viniendo hacia ellas.
Rápidamente dieron media vuelta. Quizás esconderse en el armario había sido una buena idea. Los guardias las vieron y empezaron a correr detrás de ellas. Los corazones de las dos se aceleraron a tal rapidez que les daba la sensación de que se les saldrían por la boca.
Justo cuando el pasillo se acababa, una corpulenta mujer les cortó el paso. Atma no la vio porque estaba mirando hacía atrás mientras corría y chocó con ella. Cayó al suelo pensando que había chocado con una puerta o una pared pero cuando miró hacia arriba vio a la mujer. Rayos... esa mujer era fuerte como una piedra...
-¿A donde ibais? - les preguntó la mujer.
Az y Atma se miraron.
-¿A casa? - dijo Az con una sonrisilla inocente.
-Apresadlas - ordenó la mujer.
Los guardias obedecieron y cogieron las muñecas de Az.
-¡Au! ¡Me haces daño! - Se quejó Az.
A Atma la levantaron del suelo e hicieron lo mismo.
-Bien... dejádmelas a mi - dijo la mujer.
-¿Podrás con ellas Azreth? - le preguntó uno de los soldados con un deje divertido en la voz.
-Puedo con ellas y contigo - dijo desafiante.
Azreth las cogió por el brazo y se las llevó de allí. Atravesaron todo el castillo hasta la salida.
"¡Nos va a llevar a través del pueblo! Que no me vea mi madre Drakore por favor..."- pensó Atma.
Aún había gente en la plaza del pueblo cuando salieron. Atma bajó la cabeza instintivamente para que la gente no supiera que era ella. Az en cambio miraba a todo el mundo como si no tuviera nada de que avergonzarse.

Cruzaron la plaza y siguieron hasta el final girando a la derecha por una estrecha calle y lelgaron hasta el puente del río. Lo cruzaron y siguieron hasta llegar a la zona rica del pueblo. Se notaba porque las casas estaban echas de piedra y no de madera como las de los pobres. Las habían pintado de color blanco y tenían relieves en dorado de dragones volando por el valle de Ashkore.
Atma nunca había pasado por esa zona. Le sorprendió lo limpias que estaban las calles y cuan grandes eran.
Azreth las empujó a un lado de la calle en el momento en que un carruaje pasaba por su lado. Atma se fijó en que se paraba en una de las casas y que de dentro salían una gruesa mujer muy bien vestida y enjoyada y un hombre alto con sombrero y bastón. Se metían dentro del carruaje y cada uno se sentaba separado del otro. Parecía que estuvieran amargados. Atma no entedía el porque de esas caras tan largas. Si ella tuviera el dinero de esa gente, desde luego su cara no sería la de una amargada.

Giraron de nuevo a la derecha y cruzaron otro puente. Se estaban acercando a la salida del pueblo. De pronto, Azreth las detuvo bruscamente delante de una puerta de madera.
-Ya hemos llegado niñas - dijo mientras llamaba a la puerta.
Esperaron unos segundos pero parecía que nadie les abría. Azreth soltó un gruñido, volvió a ponerse detrás de ells y les quitó los grilletes.
-Si se os ocurre salir corriendo... - dejó escapar una sonrisa amenazadora - bueno... no tendréis a donde ir porque os cogería enseguida.
Atma miró a su izquierda. Había una pequeña subida flanqueada por un muro. Si era lo bastante rápida conseguiría subirse al muro y convertirse para salir volando. Le hizo gestos a Az para que la mirara y poder señalarle el muro. Azreth mientras seguía insistiendo en llamar a la puerta.
Az se dio cuenta de las intenciones de su amiga cuando esta hizo gestos con las manos como si estuviera batiendo las alas. Le hizo un gesto afirmativo con la cabeza y miraron a Azreth. De momento, la mujer forzuda no sería un problema, estaba entretenida aporreando la puerta.
Atma levantó la mano y empezó una cuenta atrás desde el tres. Tres... dos... uno... salieron corriendo y se subieron al muro. En el momento en que saltaron, se convirtieron en dos dragones pequeños. Az era de color verde pálido, mientras que Atma era de un color negro tirando a gris. No destacaban por una escamas relucientes, más bien eran unas tonalidades muy apagadas.
Mientras Azreth intentó cogerlas pero esta vez ellas habían sido más rápidas. Llamó con un grito a las guardias de la prisión. Estos abrieron las puerta y les dio órdenes de que capturaran a las dos dragones.
Atma y Az aleteaban las alas lo más rápido que podían. Avanzaban muy poco a poco pero al menos tenían la seguridad de que escaparían.
De pronto, Atma se convirtió en humana y cayó hacia al suelo. Az se asustó al ver caer a su amiga y sin quererlo se volvió a convertir en humana. Cayó al lado de Atma mientras esta se frotaba el brazo dolorido. Los guardias fueron hasta ellas y las apresaron de nuevo.
-Os dije que volvería a cogeros - les dijo Azreth con mirada altiva.

3 comentarios:

lo vas a dejar aquí? UU
bueno..es tu relato y lo respeto.
pero me fastidia XD

no no no jejeje voy a seguir lo que pasa que quiero colgar otras cosas :)

bueno bueno, pon otras cosas ^^ pero sigue la historia esta eh??

Lo del pasillo largo sin salida es como...visteme despacio que llevo prisa xDDD aynsss, pobres, que les haran los guardias ¬¬

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